miércoles, 8 de abril de 2009

QUÍMICA

Queridos lectores, después de este involuntario alejamiento, aquí vuelvo dispuesto a escribir con cierta periodicidad. Espero que mis colegas me secunden.

La química. He oído a mucha gente decir frases como "lo dejamos porque no había química" o "no funciona, no hay química entre nosotros". Nunca he tenido tales aseveraciones en gran consideración. Yo he venido pensando que cuando no había sexo entre dos personas, era porque no se ponían, y que cuando una relación de pareja no funcionaba, era simplemente porque había incompatibilidad. Pero últimamente voy dándole vueltas al concepto este de química. Me estoy dando cuenta de que hay gente con la que funciono y otra con la que no, y creo que se debe a eso de la química. Este concepto de la química yo lo explicaría con la acertada y diáfana expresión tomada de mi querido Héctor, de 'tensión sexual'. Me gusta más. La siento más nuestra, al menos más mía. Tensión viene a significar estiramiento, rigidez, dureza, que no es otra cosa que lo que me pasa a mí en cierta parte de mi cuerpo cuando hay química.

He llegado a entender esto de la química o tensión sexual por lo siguiente: A veces me topo con un tío que me da morbo, que me gusta, me acerco y nada, hablo y nada. Muy bien, muy morboso, pero no. Si intento algo con ese tío, puede ser que me excite, que se me ponga dura, pero llevo todas las papeletas de que a mitad me sienta como quien está haciendo la cama, se me baje y lo deje sin saber qué decir. Otras veces, en cambio, un tío me da morbo, me gusta, me acerco, hablo, y automáticamente se me pone gorda y húmeda. ¡He aquí la química o tensión sexual! Eso tiene que ser, queridos lectores, la tensión sexual.

Así que, como veis, en mi caso al menos, el indicador de tensión sexual es la polla, si se me anima, hay química, si no se inmuta, mejor que no intente nada. Yo no hago nada, es ella de manera autónoma la que lo indica, así que si no soy yo, tendrá que ser esa tensión sexual o química la que la despierta.

Estaré a partir de ahora más atento a mi polla, me ahorraré así algunas situaciones embarazosas; ésas en las que dices "creo que lo voy a dejar..."

Franso

jueves, 26 de marzo de 2009

FANTASMAS (sobre los ex)

En realidad el tema de los ex lo liquido en un palabra: innecesarios.
Cuando la historia de amor se ha terminado los ex ya pintan poco en la vida de uno. Son básicamente el recuerdo de un fracaso. O peor, la memoria de lo que te gustaría tener en tu vida ahora y no recuperas, ni volverá.
Los ex son unos fantasmas. Fantasma tiene dos connotaciones bien distintas: una como presencia que no se acaba de ir y otra más negativa, como aquel que promete algo y no lo cumplió (mucho hablar y poco hacer, "un fantasma" en definitiva).
Hay ex con los que fuiste inmensamente feliz. Te recuerdan tantos momentos bonitos, cartas de amor, detalles, palabras, caricias, besos que siempre quedan como un referente de lo que te gustaría volver a tener. No se si es inevitable recordar los momentos de felicidad pero a veces pesan como una losa, y más cuando no llegan instantes similares.
Este tipo de ex son "fantasmas" positivos. En ocasiones son el referente que nos permite identificar a los otros "fantasmas", los negativos.
Yo acumulo más de éstos últimos. de hecho en los últimos años no tengo otros. Y es que no sé por qué todos los locos vienen a mi. Si Jesús decía: "Dejad que los niños se acerquen a mi", conmigo los desequilibrados no tiene ese problema: todos vienen ya por sí solos como si corrieran los 100 metros lisos en una final olímpica.
Y yo que soy bueno, e imbecil, por naturaleza ahí que les acojo cual ONG. Y es que últimamente no doy una a derechas.
Los muy cabrones se toman la medicación a escondidas y cuando me voy a dar cuenta de sus taras ya estoy enamorao. Y ahí empiezan todos mis problemas.
La NASA debería dejar de explorar Marte y Plutón, que no va a servir de ná, e inventar un detector de este tipo de gente que se acaban convirtiendo en los ex-fantasmones. Son los que el primer mes te fríen a mensajes preciosos, detalles, palabras tipo "nunca he conocido a nadie como tú" "qué bueno eres y qué agusto estoy contigo" y al mes (bueno yo siempre después de un viaje...poque no sé qué me pasa que es cruzar los Pirineos y a los 15 días estoy soltero..lo cuál me preocupa porque creo que voy a tener que empezar a conocer Teruel, Zamora o Guadalajara si quiero conservar a mi futuro novio) te mandan un mensaje pa decirte "Paso de ti". Así como suena.
¿Qué te dejan estos ex? No seamos hipócritas: nada. El mal recuerdo de todo lo que te esforzaste para que no lo valorasen.
El problema es que cuando conoces a alguien y te gusta...ya empieza la cuenta atrás para que pase a la categoría de Fantasma.

PD: Este texto no e autobiográfico.

Besos, Héctor

domingo, 22 de marzo de 2009

Los vacíos

Nítida y precisa distinción. Aplausos.
Me gustaría, con el permiso de mi querido Franso, añadir un pequeño matiz o aclaración a un aspecto mencionado en su texto.
Siempre se asocia el practicar sexo por sexo con la sensación de vacío posterior. Y eso da pie a ciertas personas a calificarlo de insano o poco aconsejable. Por eso, merece la pena aclarar que no siempre se siente tal vacío. Una cosa no lleva necesariamente a la otra. Muchas veces he follado (en los términos tan bien expuestos por Franso) y después no me he sentido vacío, ni lleno, ni a medias. Simplemente he follado. Así de simple. Es una necesidad básica, como el comer. Una vez que satisfago mis ganas de comer no me planteo si mi vida tiene sentido, o si mi alma está satisfecha; he comido, y punto. Pues en el follar, igual.
Pero en el caso de que después de tener sexo me sienta vacío, ¿es que sólo se siente éste cuando follas por follar? ¿No se puede sentir vacío después de ver una película, leer un libro o caminar por la calle? ¿No será nuestra mentalidad de tradición cristiana la que nos juzga una vez nos hemos corrido ante un extraño al que no queremos? ¿Por qué debo dar explicaciones sobre mis vacíos y de dónde provienen? Mis vacíos son mios. Y no tienen hora de aparición, ni se alimentan de mis orgasmos clandestinos.
Después de hacer el amor con mi ex, la última vez, no puede evitar sentir el mayor vacío del mundo en mi interior... y aquello fue amor, no sexo.

Roberto

Los ex o follar y hacer el amor.

Hablo acerca de este tema porque me interesa más y porque sobre los ex realmente tengo poco que decir. Mis ex son pocos y ahora son mis amigos, o mejor dicho, son como conocidos. Son tres, uno me suscita afecto, otro buenos recuerdos y otro morbo. No hay nada más, mis recuerdos de ellos son positivos. Así de simple.

Por otra parte, me apetece haceros, queridos lectores, partícipes de la distinción que yo hago entre follar y hacer el amor. Parto de que una cosa no es mala y la otra buena, ambas son distintas y poseen sus beneficios. Follar es descongestionador, relajante, abrasador, irracional, del todo beneficioso y en algunos individuos casi necesario para el buen funcionamiento de la mente, y, sobre todo, está desprovisto de alma; os pongo un ejemplo: ¿Has sentido alguna vez tras haber follado con un tío, que has conocido una noche o en internet o en alguna zona de ligue, una vez que tras el polvazo te has quedado solo, junto con el connatural alivio y la consiguiente relajación, un insondable sentimiento de vacuidad? ¿Lo has sentido? ¿Sí? Pues has follado. Sentirse así no es malo, te puede gustar más o menos, sólo quiere decir que has dado respuesta y satisfecho tus deseos naturales y físicos, pero que tu alma está sin llenar, sin satisfacer, esto es, has follado, relación física sin contenido, sin alma, sin espíritu.

Hacer el amor, en cambio, tiene alma. Tras hacer el amor te sientes descongestionado, relajado, calmado en tus fuegos, pero además pleno, satisfecho en tu interior, beato... ¿Hay mayor alimento para nuestra alma que tras habernos corrido junto a la persona amada, mirarla, sonreírle, besarla... y decirle que no nos deje nunca...? No, queridos, no hay mayor pábulo para nuestro ser, ni creo que podamos alcanzar más alto nivel de satisfacción psicofísica. El follar sería vacuo, continente sin contenido, el hacer el amor pleno, continente y contenido.

Yo, queridos lectores, follar he follado mucho, con innúmeros amantes furtivos y fugaces, hacer el amor lo he hecho menos, y afirmaría que no fue con ninguno de mis ex...

Franso

jueves, 19 de marzo de 2009

Ex-tipologías

Los "ex" son esos caprichos del destino que pasan por tu vida, que te roban un poquito de tu corazón, se lo guardan, lo esconden, y no te lo devuelven nunca.
El que más duele es el que te deja: el ex-terminador. A veces desaparecen por completo; sería el denominado ex-tinguido; otros que no se van ni con agua bendita; el ex-orcismo. Hay "ex" que no sabes por qué se fueron, que guardas el mejor de los recuerdos y que siempre pensaste que fue el ideal: el ex-traordinario. Y aquél al que no querrías volver a ver por nada en la vida: el ex-asperante.
¿Has comprobado, en una cita con tu "ex", que te ha puesto a mil? Entonces tú te convertiste en el ex-citado. Y si en esa cita compruebas que ya no lo reconoces, entonces se ha convertido en un ex-traño. ¿Y qué hay de los que siempre te ponen a prueba?, son los ex-amen.

Para tener una "ex" primero se tiene que encontrar una pareja. En mi caso, ¿ex-iste?

Roberto

miércoles, 18 de marzo de 2009

APERTURA DE PAREJAS

Es curioso comprobar cómo la gran mayoría de las parejas estables gays que conozco y que llevan un tiempo considerable - por lo general más de cinco o seis años - han tendido a la apertura. Seguramente también habrá parejas que lleven todo ese tiempo o más y no se hayan abierto, pero hasta el momento no he conocido a ninguna. Bueno sí, conocí una, pero tuve la impresión de que estaba empezando a dar los primeros pasos hacia la apertura. De cuáles son las causas que llevan a una pareja a abrirse, posiblemente se puedan hacer varias tesis doctorales y todo tipo de estudios psico-sociológicos al respecto, pero ése no es mi cometido pues seguramente mi explicación sería bastante simplista, así que eso se lo dejo a los expertos en la materia que para eso se han pasado cinco años estudiando en la universidad. Lo que no se puede poner en duda es el hecho de que una gran mayoría de las parejas gays se abren a tener relaciones sexuales con otros compañeros distintos. La apertura es algo que no se planea ni sucede de un día para otro. Simplemente van surgiendo ocasiones que llevan a la pareja a tener contactos sexuales con otros tíos. En principio, cuando ocurre por primera vez puede provocar confusión e inseguridad en la pareja, porque lo que sólo es pura atracción y deseo sexual hacia otros tíos, puede interpretarse de manera equivocada por otro tipo de sentimiento. Es normal que eso ocurra, por eso es muy importante hablar y compartir todo con la pareja para saber qué y cómo se siente nuestro compañero en todo momento y viceversa. Esto siempre debe ser cosa de dos. En cuanto a los grados y modalidades de apertura se pueden dar tantos como parejas hay. No hay unas reglas fijas para abrir la pareja. Cada cual funciona de una manera distinta y muchas de ellas pueden llegar a coincidir. Normalmente, cuando una pareja se abre, suele hacerlo buscando sexo para compartir, o sea, para trío o bien cuarteto con otra pareja. Las parejas a las que esto les funciona bien y buscan sexo estando juntos son las denominadas parejas abiertas pero no libres. En cambio, otras prefieren tener sexo con otros tíos por separado. A éstas últimas se las llama parejas abiertas-libres. Por otra parte, hay parejas que buscan sexo tanto estando juntos como cada uno por su cuenta. Como véis, son muchas las modalidades de apertura que se pueden dar en una pareja, pues los límites los pone cada pareja según sus necesidades o lo que tengan acordado. Por último, no querría terminar sin mencionar a otro tipo de pareja abierta. Me refiero a aquélla que lo es sin que sus miembros estén al tanto de ello, ya que buscan sexo por separado sin contárselo a su compañero. Este tipo de parejas abunda muchísimo y si no, date un vuelta por el chat.
Un abrazo,
ENRIQUE

miércoles, 4 de marzo de 2009

Parejas abiertas: ¡Qué listo es mi Roberto!

Queridísimo amigo Roberto, siempre he pensado que eres muy inteligente, pero ahora estoy pensando que además tienes algo de sabiduría. ¡Cuán privilegiada se muestra tu mente en actos de condescendecia! Alabo, pues, tu capacidad de ponerte en el lugar de los demás respecto a situaciones o comportamientos que tú no has experimentado y quizá no experimentes. Si no eres sabio, algo de sabiduría, -considero-, tienes.

Todo esto viene porque me muestro en total acuerdo con lo que dices respecto del tema de la semana, a saber, las parejas abiertas. No quiero parafrasearte, sólo quiero destacar la meridiana lucidez con que diferencias el sexo y el amor, y yo añado: Señores, el sexo es algo que nos apetece hacer con todo aquél que nos pone burros, tengas o no pareja, otra cosa es que tú quieras tenerlo o no, que te lo permitan o te lo permitas. Tener sexo fuera de la pareja cuando apetece, es simplemente sano para uno mismo y la pareja. Otra cosa, -a ver si se va aprendiendo ya la diferencia en nuestra sociedad-, es Amor, un amor no admite otro amor, -lo cual no quiere decir que no sea posible, pero eso es otro tema-, quien en pareja busca fuera de ella amor, entonces sí que estamos, señores, en el principio del fin. ¡Que amor y sexo no son lo mismo, a ver si nos enteramos! Desgraciadamente no todos somos tan sabios como mi querido Roberto.

Franso.

lunes, 2 de marzo de 2009

EL CULO

Acabo de observar en las duchas de mi gimnasio el culo más impresionante que he visto en mi vida.
He tenido que tomarme al llegar a casa una pastilla de los nervios para superarlo.
Simplemente ¡¡¡indescriptible!!!.
El caso es que al entrar a las duchas colectivas he ido primero al lado izquierdo...pero había dos abuelos (que sigo sin saber a qué van al gym) y algo me ha dicho que no...que me vaya al derecho. Y ende que al entrar...lo veo...al culo.
Me he quedado como los conejos en la carretera, cuando la luz de los faros les ciega y se quedan inmóviles...pues así..."aconejao" me he quedao.
Impresionante. Y el caso es que la única ducha que quedaba vacía era...la contigüa al "culo". ¡¡¡Qué mala suerte la mía!!!!
Y el tio venga frotar semejante monumento. Un chico jóven, ni alto ni bajo, ni guapo ni feo, ni musculado ni delgado...pero hetero por supuesto (lo que le da el verdadero morbo).
Y yo sin poder apartar los ojos del culo Y encima va y se agacha a enjabonarse los pies y me pone el culo en pompa con unos pelillos que le salían del ojete...yo casi me desmayo y me tienen que ingresar de urgencias en la Arrixaca.
Ahora se lo que debe sentir un vampiro ante una herida, o Silvestre ante Piolín...De verdad que yo estaba parao mirando semejante maravilla con la boca abierta y enjabonando..la pared, porque mi brazo se había caído hacía rato.
El culo era redondo, un poco subido para arriba, depilado...como si tú te pones media sandía en tu culo...pues igual.
Ahora se que la perfección existe. Y está en mi gimnasio.
No se qué haré. Pero mataré por saber la rutina del tio éste y a qué hora se ducha....
No tengo palabras...a partir de ahora,tras ver ésto..ya sólo me queda vegetar.
Un abrazo. Héctor

Parejas abiertas

Yo soy el menos indicado para hablar de parejas abiertas… soy el menos indicado para hablar de parejas, en general. Pero ello no quiere decir que no tenga una opinión al respecto.
Siempre que he tenido pareja (tengo que mirar fotos para acordarme de qué era eso) ha sido una pareja clásica, cerradita, como se supone que ha de ser. Se supone.
Yo no sé cómo actuaría llegado el momento; no sé cómo reaccionaría ante la decisión de abrir mi relación. Lo que sí que puedo decir ahora, en este momento, es que una relación es cosa de dos, y si los dos acuerdan tener experiencias por separado… o juntos con alguien más, me parece una decisión totalmente válida y respetable. Y aquí llega el meollo de la cuestión. Cuando uno abre la pareja, se supone que la abre para tener experiencias sexuales con otras personas, porque el sexo con su pareja no es suficiente, en principio. El sexo se desvincula de algo más profundo y sólido como es el amor y el cariño. Si una pareja se abre para buscar amor… malo; eso es que ahí no hay ninguna pareja, hay una unión de dos personas que están juntas físicamente mientras encuentran algo mejor.
Así que, para mí, la búsqueda de morbo, experiencias distintas, placenteras, es lícito siempre y cuando el otro esté de acuerdo y no tenga que renunciar a ser él mismo y supeditarse a los deseos de su pareja. Uno mide, sopesa, juzga conveniente las consecuencias y decide. Si los dos están de acuerdo, perfecto. Si no, hay un problema; la pareja no es abierta, lo que sucede es que uno está dentro y otro fuera.
Un polvo es un polvo, tenemos una parte instintiva muy fuerte que a veces nos cuesta reprimir. Pero al final, con quien duermes en el sofá mientras ves una película de la 2, es con quien deseas estar el resto de tu vida.

Roberto

sábado, 28 de febrero de 2009

¿HABRÁ ALGÚN PELUQUERO ACTIVO?

Ésto es como lo del Yeti...que dicen que lo han visto pero no hay pruebas. Si encontraran un peluquero activo (no he especificado homosexual porque....¿hay algún peluquero que no sea gay?) acapararía más portadas que Pe con su oscar y abriría todos los telediarios. Y se forraría claro.

Hagamos un juego de asociación de palabras: yo digo una palabra y tú piensas con qué lo asocias. A ver...PELUQUERO. Te habrá venido a la cabeza mil cosas...pero ¿a que ninguna es "activo"?
Otra, otra: DEPENDIENTE DE ZARA. Lo mismo, ¿verdad?.

Disiento profundamente con mi amigo Franso: hay activos y pasivos puros. Y menos mal.
Me cuenta Enrique que una vez en el vestuario de su gimnasio una cría de éstas de veintipocos, anoréxico, blando, sin sangre, de los que siempre van sonriendo y enseñando los canzolcillos y l mitad del culo se le insinua en el vestuario. Cuando le preguntó su rol sexual éste, el pijamita, le dice con su vocecita de piñón: "Versatil...más pasivo".
Y Enrique y yo pensamos inmediatamente: "¿Versatil más pasivo?...¡¡¡Pasivo, coño!!!!". Si te gusta que te follen...pues dilo!.

Ahora todos son versatiles para disimular que les gusta que les follen a saco.
Desde aquí hago un llamamiento a un mayor reconocimiento social de la pasividad para que muchos pasivos dejen de avergonzarse y clamen a los cuatro vientos que les encanta que les violen, les dominen y los sometan.

Nada tiene que ver tal cosa con la masculinidad, que poca o ninguna relación mantiene con que sufras en silencio...
Todo es cuestión de actitud. Y se tiene o no. Y en la cama igual...hay quien es dominante y otros quien quieren ser dominados siempre. Depende de lo que tengas enfrente, claro.

Un abrazo. Héctor.

SOY WENDY (Cartas de amor y maricas "modernas").

¡Lo que me faltaba! Esto me pasa por leer libros. Si fuera superficial o trabajara en Zara no me pasaría. Leería el SuperPop, viviría en la ignorancia y todo sería "güaydelParaguay". Pero no, leo libros y así me va.

Cae en mis manos "Las mujeres que aman demasiado" y me entero que, además del síndrome de "Peter Pan" (quienes rechazan cumplir años, asumir que ya no son jóvenes y hay que madurar...es decir, la mayoría de los maricas del Temperatura...ese lugar donde el número de veinteañeros descerebrados, anoréxicos y pasivos tiende al infinito) está el síndrome de "Wendy". Las/los "wendys" son tanto hombres como mujeres que "aman demasiado" porque piensan que el otro es un irresponsable y debe protegerlo a toda costa, como Wendy hacía con los niños de Nunca Jamás. ¡Madre mía...soy "Wendy"! y llevo una "porrá" de años sin saberlo.

Tampoco me extraña...con la cantidad de locos y decerebrados que hay...

Los "Peter Pan" disfrazan su inmadurez de amor por la libertad..te piden su "espacio", que no les "agobies"...todo para evitar un compromiso. Y nosotros aguantando eso....y amando demasiado mientras.

¿Pero, cuándo se ama "demasiado"? ?Dónde está el límite de lo adecuado?

Hay maricas que para ocultar su falta de madurez, de compromiso, su egoismo y su incapacidad para amar en resumen, quieren convencernos de que "lo moderno" son los espacios separados, la independencia, no contestar los mensajes, llamarte sólo cuando necesita follar, que le abraces, le des cariño y tu apoyo....pero luego quiere salir con sus colegas, pasar de ti, tener perfiles abiertos "sólo para curiosear"...y si les dices algo es porque les agobias, porque no sabes estar solo...qué hijos de perra!!!

No puedo con las maricas "modernas".

Pero claro, son listos y se buscan "wendys" como novios. es decir, imbéciles que pensamos que queriéndolos mucho van a cambiar y se darán cuenta de que somos lo mejor que ha pasado por su vida (que lo somos y lo seremos). Realmente el problema lo tiene el "wendy"...por subnormal.
Los "modernos "no cambian. Son así..simplemente no te quieren...porque son incapaces.
Pero el "wendy" es un adicto al amor, a amar demasiado y lo fácil no le va. necesita alguien que se lo ponga difícil, lo que a menudo implica enamorarse de quien que no muestra el mismo grado de compromiso ni afecto.
Pero ésto es como el fregar...¡se va a acabar!

Creo que uno de los síntomas de un grado elevado de compromiso son las cartas de amor. Piénsalo..¿quién te ha escrito alguna vez una carta de amor? Quizá sólo quien estaba realmente enamorado de ti.
Cuando nos separamos yo rompí sus cartas porque pensaba que aquellas palabras ya era agua pasada. Y él se llevó todas sus cosas pero se dejó las cartas de amor que yo le escribí. Al releerlas me doy cuenta de que volvería a escribirlas tal cual, palabra por palabra. Y es que los que amamos "demasiado" siempre lo hacemos igual.
hay cosas universales y atemporales...y lo demás son "modernidades" que sólo ocultan ganas de marear a la gente.

Un abrazo. Héctor

viernes, 27 de febrero de 2009

El tema: Activos, pasivos y demás...

Aquí estoy. Vengo a hablar del tema de la semana: Activos, pasivos... y demás. Es un tema que me gusta. Considero que presentarse sexualmente como activo o pasivo es una etiqueta restrictiva y empobrecedora, que coarta nuestra libertad sexual predeterminándonos para un comportamiento concreto y preacordado. No me gusta nada cuando alguien se me presenta directamente como activo o pasivo. Me baja la libido. Ya sé perfectamente lo que haría con ese tío en la cama. No hay sorpresa, ya se ha dicho y punto, o lo tomas o lo dejas. Me parece empobrecedor porque quienes así funcionan conciben la relación sexual fundamentalmente como penetrar o ser penetrados. Yo al menos prefiero que la tensión sexual surja ante la presencia de una persona cuyo comportamiento sexual desconozca, que la atracción física que sienta por él nazca del morbo que mi imaginación dispare, que todo vaya surgiendo de modo natural sin decisiones tomadas de antemano, ya veremos qué se hace, qué no se hace, quién lo hace o lo deja de hacer, sin colgarnos previamente etiquetas.
Normalmente se entiende por activo sexual aquél que penetra, y por pasivo el que es penetrado. Tal taxonomía me parece bastante simplista. Pienso que hablar de pasividad o actividad sexual es mucho más amplio. Independientemente de que se realice o no el coito, creo que se puede adoptar una actitud pasiva o activa en práctica sexual. Hay veces en que nos dejamos llevar por un compañero sexual, otras la situación invita a que seamos nosotros los que tomemos las riendas y dirijamos. El coito es algo independiente de esto: en unas ocasiones será quien haya adoptado una actitud más activa el que normalmente penetre, en otras puede que quien haya asumido un comportamiento más activo ofrezca su ano ansioso a la enorme verga turgente y a punto de reventar de quien se ha dejado hacer...
Lógicamente, lo cierto es que a unos les gustará más dar, a otros recibir, y a otros lo que se presente (los llamados versátiles y sus inclinaciones, a saber, versátil más activo o versátil más pasivo). Pero de ahí a ir proclamando a los cuatro Vientos (Y esto suelen hacerlo quienes se consideran activos exclusivamente, ¡son muy machos ellos! Desterremos los prejuicios de entre nosotros mismos de una vez: El activo es el macho, el pasivo el mariquita. ¡Qué cansado estoy de eso!) que uno tiene un determinado comportamiento sexual, me parece simple y empobrecedor, es colgarnos etiquetas, y las etiquetas reservémoslas a los objetos mejor. Decid que os gusta más una cosa u otra, pero no que sois activos o pasivos que os parecéis a la diátesis verbal.
Franso.

martes, 24 de febrero de 2009

Cosas diferentes

Acabo de darme cuenta de que en el texto anterior he incurrido en una confusión de conceptos. He empezado hablando de deseo y he acabado refiriéndome a algo bien distinto pero utilizando el mismo nombre. En la parte final de mi reflexión me refería al amor. La verdad es que no sé muy bien por qué motivo he empezado hablando del deseo y he terminado haciendo alusión al amor con el término de deseo. Efectivamente y rectifico, según pienso, el deseo es algo que sólo puede encenderse a través de los sentidos. Es algo instantáneo como una mirada, una caricia, un beso, un susurro o un perfume. El amor en cambio es algo que se escapa a los sentidos. De hecho puede darse un gran deseo sexual hacia el otro pero sin que en ningún momento llegue el amor. El amor puede llegar a ser muy durardero frente a la brevedad del deseo. No creo que haya enamoramientos por flechazos sino un fuerte impulso de atracción sexual hacia el otro que enciende el deseo de una manera irrefrenable. El amor en cambio va aflorando poco a poco conforme ese fuego intenso del deseo se va apaciguando. En definitiva, tengo que reconocer que para despertar el deseo sexual en los demás, debemos cuidar nuestra apariencia externa ya que el primer sentido que interviene en encender el deseo es la vista. Cuánta razón tiene en este sentido mi querido amigo Héctor. Y si surge el amor... seguramente será más duradero que el deseo.
Un abrazo,
Enrique

Objeto de deseo

Ser deseado por los demás es algo que nos gusta a todos. No tienes más que darte una vuelta por un gimnasio para comprobar cómo la gente se machaca día tras día para gustar a los demás. Pero lo gracioso es que son muy pocos los que reconocen que sobretodo lo hacen por ese motivo. Todos alegan que van al gimnasio porque es saludable, lo cual no pongo en duda, y por estar a gusto consigo mismos. Bueno, todo es discutible. Yo pienso que la mayoría de los que vamos al gym lo hacemos porque, a parte de sentirnos mejor con nosotros mismos, a todos nos gusta ser deseados por los demás. Nos gusta ir a la playa y que se fijen en nosotros de la misma manera que a nosotros nos gusta fijarnos en los demás. Como dice mi querido amigo Héctor: "el mercao es así, y si no quieres ser invisible, tienes que tener un buen par de tetas muy bien puesto". No obstante, me pregunto si es esa la verdadera manera en que queremos ser deseados. Supongo que no. Imagino que a todos nos gusta que nos deseen por algo más que nuestro cuerpo. Por aquello que nos hace únicos frente a los demás. Aquello que no se ve ni siquiera aunque estemos desnudos. En mi humilde opinión, sólo cuando te desean por lo que no se ve, ese deseo es verdaderamente grande y hermoso.
Un abrazo,
Enrique

lunes, 23 de febrero de 2009

MORBO

Nada más entrar en el bar me fijé en sus ojos.
Era un tio de belleza arrebatadora. Un hombre de unos 38-40 años. Un tio de verdad, varonil, moreno de piel y con unos ojos verdes impresionantes. Y el cabrón se sabía guapo además, se notaba por su manera de mirar.
No pude resistir decirle a mi amigo: "¡Joder, qué guapo!". Y él me dió toda la razón (que aunque esté casado y quiera mucho a su novio...es humano).
Por supuesto nos pusimos en la mesa de al lado, y yo frente al guapo. Pero es de esos hombres que descartas desde el primer momento porque nunca se te pasa por la cabeza que sea gay.
Mi amigo y yo nos metemos en nuestra conversación, mientras el guapo está en la suya con una chica a su lado ("quiza su novia" pensé) y otro tio -innecesario- frente a ellos. Pero esos ojos eran como dos faros que te arrastraban irremediablemente hacia ellos. De reojo le miraba...y cuál es mi sorpresa...le pillo mirándome de reojo también. De inmediato apartamos la mirada ambos. Pero comencé a ponerme nervioso.
Al rato le vuelvo a pillar mirándome...y aparta de nuevo la mirada. Era en ese juego de miradas furtivas y morbosas donde comenzaba a encenderse el fuego del deseo más profundo, más animal.
Ya mosqueado le comento a mi amigo: "Oye, que este tio me está mirando". Y el otro muerto de envidia me responde: "No pude ser....ese tio no entiende. Serán imaginaciones tuyas....". ¡Ten amigos pa ésto!
Pero no...cuando volví a pillarle mirándome...le sostuve la mirada...y él a mi. Ya no había duda. Recordaré siempre esos ojos verdes follándome vivo.
Y en esto...el guapo se levanta y se dirije al aseo, no sin antes mirarme muy sutilmente. Y se lo digo a mi amigo: "Este tio va al aseo para que le siga" y él en un arranque de profundidad me contestó: "Pues tira".
Me hice un poco el remolón..pero fui. En el aseo habían dos puertas, una estaba abierta y vacía y la otra entreabierta y él dentro. La empujé un poco e hice ademán de entrar...le ví, pedí disculpas, salí y entré en el otro aseo dejando la puerta a medio cerrar. A los pocos segundos entró el guapo, cerró la puerta, casi corrió hacia mi y nos fundimos en un abrazo y un morreo vicioso, desesperado...como si fuese el primero, o el último, de nuestra vida. Su lengua bien metida en mi boca y yo mordiendola. Mis manos se fueron a su culo, duro como el marmol y la suyas a mi entrepierna. Tras un sobeteo salvaje se apartó y me dijo que no podía hacer nada ahí, que estaba con gente y le diera un teléfono de contacto. No quiso dar el suyo. Se lo dije y lo memorizó. Inmediatamente salió del aseo. Le seguí un poco más tarde.
A mi amigo se le salían los ojos al verme y ya babeaba esperando que le contara. pagamos y nos fuimos.
No le miré al marcharme, sabía que quería disccrección.
Nuestro encuentro fue la tarde de un jueves. Me llamó el lunes.

Un abrazo. Héctor

domingo, 22 de febrero de 2009

Acoso de lo inexplicable en el urinario del mundo

Era una galería de arte moderno. Yo deambulaba por los pasillos buscando, más que obras de arte, un tío que calmase los ardores acumulados durante semanas. En toda inauguración que se precie, siempre hay un grupo nutrido de gays intelectualoides, modernos y deseosos de intercambiar alguna impresión de lo que cuelga, al menos de las paredes. Iba a estar tres días en aquella ciudad y no quería irme con las manos vacías. El edificio era un una combinación de espacios amplios y de recovecos estrechos muy proclives al encuentro casual. Eché el ojo a varios hombres altos, guapos y masculinos, por lo tanto, inaccesibles. Así que bajé el listón y busqué entre los camareros que servían las bebidas. Tampoco, eran todos de la acera de enfrente... de enfrente de la mía.
Así que me dediqué a mirar un cuadro que tenía justo enfrente de mi. Me gustaba; no sabía lo que era, pero me gustaba. Sobre una mancha gris, dos círculos más oscuros y debajo una línea curva que me recordó una cara sonriendo. El título decía “Acoso de lo inexplicable en el urinario del mundo”. Debí poner cara rara porque alguien se acercó y me preguntó si me encontraba bien. El susodicho estaba buenísimo... o no, pero me daba igual, me hacía caso. Se alejó y lo perdí. Intenté seguirlo y de repente volvía hacia mi de nuevo. Yo me puse nervioso y disimulé mirando otra obra de arte gris metálica y con círculos que se parecía mucho a la otra (aunque ésta llevaba números pintados). Pasó muy cerca de mi, casi rozándome, y me dijo al oído: voy al aseo, ¿me sigues?... por cierto, ¿tanto te gustan los botones del ascensor?. Fui al aseo, muerto de vergüenza, pero el deseo era mayor que el ridículo que sentía. Estaba excitadísimo y cuando entré me esperaba apoyado en los lavabos. Justo cuando iba a lanzarme sobre él me ofreció popper, coca, anfetas (creo que las llamó “pirulas”), rojas, verdes y amarillas, crack, pegamento imedio, más coca, y un condón de fresa para que le follase el culo. Otra vez puse cara tonta. Me vi reflejado en el espejo que había sobre los lavabos, sonreía estúpidamente, los ojos redondos como platos, la sonrisa rígida. Me acordé del cuadro que acababa de ver (el primero, no el panel de botones del ascensor) y entendí que aquello mismo debió pasarle al artista: “Acoso de lo inexplicable en el urinario del mundo”.

Roberto

sábado, 21 de febrero de 2009

Los envites de la juventud

Ni que decir tiene el morbo que pueden llegar a suscitar los tíos-toro maduros, exudando virilidad por los cuatro 'costaos'. ¡Qué morbo! Sus formas, su actitud, su saber hacer. Pero y si hablásemos de un tío-toro joven... Es un campo sin explotar. Añadamos a todo lo dicho arriba el ímpetu, la vehemencia y el empuje de la juventud.

Como en la película "El lector" sucede, ella, la protagonista, no suelta al crío, porque la revienta viva, no se le acaba la fuerza, la rigidez y la leche al cipote del crío, -que es muy bonico, que sale un poco cuando está en la bañera, está pa' enchufarse y no parar-. Eso sí. Desgraciadamente el crío de la película no es un tío-toro, pero era joven, para mi gusto demasiado joven. Si hubiese sido un tío-toro y un poquico mayor, me habría levantado y lamido la pantalla.

Así que imaginémonos juventud y tío-toro, ¿qué más podemos pedir? Aprovechad la juventud mientras podáis... os van a pegar una paliza... Luego, dentro de unos años, tenedlo por seguro, seremos invisibles para ellos. Bueno, algo queda de esperanza, siempre habrá algún gerontófilo 'trastornao'.

Franso

jueves, 19 de febrero de 2009

Me voy a poner tetas

Lo tengo decidido, me voy a poner tetas. Unas grandes, turgentes, duras, con... un momento; no esas tetas en las que estás pensando, no. Unas tetas bien masculinas, fibradas, vamos... como dos chuletones de Ávila. Está claro que hoy en día no eres nadie sin un buen par de tetas. Y si no, vete a cualquier gimnasio. Hoy me he fijado detenidamente. De todos los tíos que había en la sala sólo unos cuantos éramos planos. Uno era un chaval de quince años, lógico; otro yo; y los otros, los seis monitores... de televisión. No me queda más remedio, sin tetas eres invisible.
La operación es cara y ya son demasiados gastos, así que lo tengo todo pensado. Venderé mis cientos de libros, todos mis cedés de música clásica y mi colección de ópera. Total, para qué los quiero. Con mis nuevas tetas voy a conseguir lo que no he conseguido en años con la cultura. He perdido décadas en estudiar, en leer a los clásicos, en llorar con extensas sinfonías, en ver óperas en las que siempre acababan por suicidarse... por gordas. No, no, no; eso se ha acabado. Siendo culto no se folla. Yo, que siempre había creído que se buscaba la belleza interior, que el arte me ofrecería caminos... ¡ja! Quiero tetas como campos de fútbol, que el que me abrace sufra para juntar sus manos tras mi espalda. Y me pondré camisetas ultra ceñidas y si hace falta las meteré en la secadora para que encojan aún más... tetas, tetas, tetas.
Ya me veo en los bares de moda, entrando triunfalmente por la puerta; todas las miradas se pegarán a mis pectorales y yo sonreiré satisfecho.
Porque esa es otra. Tú puedes ser feo de conjones, un adefesio, recién levantao de un accidente frontal, da igual, si tienes tetas eres lo más.
A partir de ahora nada de cultismos en las conversaciones, nada de palabras que sólo usa la gente leída; decir “idiosincrasia”... ¡caca!; decir “supeditar”... ¡caca! ¡caca!
Hay que dejarse de mariconadas.
Así que, si eres de los que no ligas porque tarareas a Bach mientras cocinas soufflé, hazme caso... ¡ponte tetas!

Roberto

MI NOVIO "MANCHA".

He tenido que comprar una secadora porque mis vecinas se lo olían. Menudas son!
Ellas siempre lavan más blanco y creo que comenzaban a sospechar.

Guardo un secreo que me está ahogando y tengo que soltarlo: mi novio "mancha". Vamos, que cada vez que hacemos el amor se me caga encima, literalmente.

Yo le quiero pero no puedo más.

Me gustaría ser un teletubbie y tener una tele en la barriga, un bolso morado y que mi mundo fuera de colores.
Quisiera ser feliz y ser "dependienta" de Zara. No tener ni la ESO, tener veintipocos, ir siempre mono, con los pantalones de talle bajo y enseñar la mitad del culo...dispuesto siempre a encontrar la talla M que busca el cliente (aunque necesite una XXL).

Pero no...mi novio "mancha". Me dejo el sueldo en Activia de Danone para regular su tránsito intestinal. Pero nada...probaré con Vive Soy de Pascual.
Nada más verlo creí estar ante el hombre de mi vida...hoy hacemos el amor sobre el hule plastificado de la mesa de comedor (que es más fácil de limpiar).
No gano pa sábanas.

Le quiero pero ésto no es lo que esperaba.
Mi novio "mancha" y con mascarilla no puedo besar.
Le amo, pero nuestra relación se va literalmente "a la mierda".

Un abrazo. Héctor

Una mirada

Inútil resultaría describir el incendio provocado por una mirada; una simple mirada.
Inútil sería explicar con palabras lo que sólo se siente desde lo más profundo de un lugar donde no existe la razón. Si lo describiese me equivocaría, erraría cada una de mis palabras porque resultarían simples y vacías. Hay miradas que rompen lo cotidiano, que desamueblan de un manotazo tu existencia, que arañan tus entrañas y te dejan desnudo ante los ojos de un completo extraño.
Infructuoso resultaría evocar con acierto ni uno sólo de los síntomas que se apoderan de tu lucidez, reduciéndolos a migajas indefensas ante los ojos que te observan desde la orilla desconocida de tu mundo.
Aquella mirada, nunca buscada y siempre deseada, te roba el sentido sin pedir permiso, te deja desnudo, indefenso, febril de deseo. Un deseo que se convierte en enfermedad pura, netamente irrespirable, voraz y perturbadora.
Su sólo recuerdo te hace perder la línea de los contornos de los objetos cotidianos, la luz del día se vuelve difusa y gris; tu realidad pierde su futuro, para necesitar de lo inmediato.
Evoco esos ojos que me queman por dentro y me siento al borde del precipicio, a un milímetro del abismo. Se produce la inevitable lucha de la razón y la pasión. Si continúo guardando esa mirada no me quedará espacio para nada más, y tendré que vaciar mi vida para dar cabida a tanto deseo.
Esta es la línea que me separa de la locura, tan dulce a veces, tan seductora.
Una vez más recuerdo aquella mirada desde el fondo del pasillo. Una vez más me dejo embriagar por el recuerdo de tiempos pasados, de días felices.
Decido no caer de nuevo en el precipicio inestable de la nada. Me marcho de la escena, ahogando las intenciones, acallando los gritos, rompiendo los recuerdos.
Inútil resultaría describir la tristeza que siento.
Roberto

martes, 17 de febrero de 2009

¡A masturbarse!

Desgraciadamente no se puede follar todos los días. Lo ideal sería que todos tuviésemos una hora al día dedicada al sexo, al sexo satisfactorio y deshinibido, con quien nos apetezca: la hora del polvo. ¡Qué bien iría el mundo! Pero normalmente no es así. Anteponemos muchísimas cosas al sexo, y para qué ponernos a hablar de prejuicios socioculturales inconsciente y latentemente aprendidos, aprehendidos y asumidos como don de nuestra herencia occidental juedocristiana.
En definitiva, que hay que hacerle espacio al sexo, porque si no, las cabezas se trastornan. Por lo que a mí respecta, sólo me relaja realmente follar con otro tío, eso hace que descargue bien, y la relajación me dure más tiempo. Pero, como ya hemos dicho, eso, -al menos en mi caso-, no puede ser siempre así, de modo que bienvenida y bendita sea la masturbación, que me centra la mente cada día.
Esto no ha sido siempre así, he tenido temporadas en que no he tenido más necesidad que eyacular una o dos veces por semana, pero últimamente llevo un ritmo diario. He vuelto a mi adolescencia. Estoy empezándome a preocupar.
En cuanto a los tipos de masturbaciones, la mejor, más satisfactoria y saludable, es la que denomino "masturbación imaginativa"; ésta es la que hacemos sin estímulo externo alguno, es decir, sin conectarnos el ordenador, utilizando solamente nuestra imaginación, nuestros recuerdos, nuestros más bizarros anhelos, -¡cuántos tengo!-. La masturbación imaginativa, la mejor, ésa que hacemos reclinados machacándonos el cipote a punto de estallar. Yo la estoy intentando recuperar porque tanto internet estaba acabando con mi imaginación. Creo además que este tipo de masturbación, -que es el clásico de toda la vida, de cuando no teníamos na' que ponernos ante los ojos,encerrados en los aseos de nuestras adustas casas patrias-, es la más saludable, me refiero a que creo que combate incluso el temido gatillazo.
Tengo que dejar de escribir. ¡Masturbaos con imaginación para un mundo mejor! Hasta la próxima.
Franso

De los sueños

Muchas veces sueño estar sentado al borde de un acantilado, frente al mar. Me veo a mí mismo de espaldas, hay mucha luz, tanta, que todos los colores se reducen a manchas blanquecinas subrayadas de azul. Me miro, ajeno a mí mismo. Siempre es verano, mi época de los grandes desastres sentimentales. Ahí estoy, con la mirada perdida, esperando…
De repente una figura masculina se dirige hacia mí. Yo sólo puedo oír sus pasos puesto que está a mis espaldas. El YO que sueña, como espectador privilegiado, observa la escena, impaciente por ver el rostro del que se acerca. Hay demasiada luz y sólo permite dibujar los contornos de la figura que se aproxima, a contraluz. Ya está muy cerca, casi puede tocarme con sus manos. Estira sus brazos y siento sus caricias, en mis hombros, en mi cuello, sobre mi pelo. Hacía tanto tiempo que lo esperaba… Mi yo sentado también quiere ver el rostro del recién llegado y se gira lentamente. Pero tras él sólo hay un paisaje vacío, luminoso, hueco como el tiempo. Vuelvo a mirar al mar, a mecerme con la tranquilidad de sus olas, y sigo esperando.
El YO que sueña se despierta agitado. Otra vez el peligro del acantilado, la soledad del mar y el rostro de un desconocido que nunca termina de llegar.

Roberto

MENSAJES (No me digas "Te quiero")

Hay mensajes que duelen. Algunos porque llegan....otros justo por lo contrario: nunca fueron enviados (y lo esperabas). Sabes que no te respondió porque ya no sentía lo mismo que tú....y aún así le preguntas si recibió el mensaje. Cuando te responde que si, y no contestó, te duele más porque es la constatación de lo que tú ya sabes.

Su mensaje decía algo así: "¿Y si fueras tú el hombre de mi vida, el que me haga sentir único y especial? Ojalá. Yo haré todo lo posible por hacerte sentir así".

Después te preguntas siempre en qué momento dejó de desear eso..que tú fueras el hombre de su vida. Y también por qué.

Los mejores mensajes llegan casi siempre el primer mes. Por eso las relaciones siempre tienen un mes menos. El primer mes no cuenta. Si estuviste dos años con tu pareja, realmente estuviste dos años menos un mes. El primer mes debería estar prohibido. Se dicen demasiadas cosas que luego se quedan en nada. Y lo peor es que quedan escritas. Y cuando lees los mensajes....te preguntas en qué momento lo escrito dejó de ser verdad. Y por qué.

Y el primer mes se esforzó. Y todo era maravilloso. Y cualquier tarde...cuando no lo esperabas sonaba el movil y era un mensaje suyo: "Te quiero".
Y no entiendes por qué la semana siguiente ya no contestaba tu mensaje que también decía "Te quiero". Y te quedas colgado del mensaje del mes anterior porque crees que lo dicho es también presente. Porque cuando tú dices "Te quiero" sabes que también lo sentirás al mes siguiente.

El primer mes debería estar prohibido cuando el segundo no es igual. No me digas "Te quiero" el primer mes si no lo harás el segundo.

No me mandes mensajes...quiéreme.

Un abrazo. Héctor

domingo, 15 de febrero de 2009

SUFRO EN SILENCIO. El Temperatura.

Estoy convencido que el Temperatura debe tener algún tipo de subvención de la Conferencia Episcopal para jodernos directamente y que nos vayamos haciendo una idea de lo que nos espera en el Infierno por maricones.

Creo que no somos nadie como país en los Juegos Olímpicos de Invierno, pero desde aquí hago un llamamiento a la Federación Española de Deportes y les aseguro que si cogen a media docena de bollos del Temperatura y hacen un equipo de hockey sobre hielo...ganamos la medalla de oro fijo. ¡¡¡¡La de ostias y empujones que les van a dar a las del otro equipo!!!!!

Una bollo del Temperatura le da un empujón a otra...y la ingresamos con parada cardio-respiratoria y fracturas múltiples.
.
El Temperatura me hace reflexionar siempre sobre la amistad y sus límites. Y sufro en silencio...y los peores temores se apoderan de mí. Veo a los niños de 15-16 años...pasar delante de mi con esos pelos imposibles....y siempre agarrados de la mano de sus "mariliendres". Y deduzco que son amigos...y eso es precisamente lo que me preocupa...¿Qué clase de amiga es esa que lo ha dejado salir así a la calle?
O lo que es peor...que le ha prestado su casa para que se vista a escondidas de su madre..porque si lo ve en casa con esos pelos le da con la plancha en la nuca pa evitar su salida (de casa) y que le vean las vecinas (que son como el Gran hermano: todo lo ven).

Y pienso en mi y mis amigos: ¿seré yo como los niños de pelos imposibles? ¿iré en ocasiones hecho un mamarracho y mis amigos me reirán la gracia y me dejarán suelto y expuesto al escarnio público? ¿realmente son mis amigos de fiar?
El Temperatura es un lugar de reflexión sobre los temas tracendentales de la vida.

Yo siempre he rogado a mis amigos que nunca me dejen salir así a la calle...y si por alguna oscura razón he conseguido llegar a ella...que por favor me den un ladrillazo en la base de la nuca y muera directamente (ver de pequeños a nuestras abuelas matar a los conejos con un certero golpe nos permite saber exactamente donde dar para dejar a alguien en el sitio).

Un tio de la FP nunca estará en el Tempatura. Nunca verás a estucadores, ni yeseros, ni marmolistas ni fresadores (nuestros nuevos mitos eróticos).

Pero allí estamos nosotros, arrinconaos y sufriendo los empujones de las bollos. Es para pararse a reflexionar sobre el masoquismo y la autodestrucción.

Sufro en silencio pensando que mis amigos son como las mariliendres del Temperatura y no se atreven a decirme la verdad.
Creo que me daré a la bebida (como ellos).
Un abrazo. Héctor

viernes, 13 de febrero de 2009

Conversaciones de situación

Me encantan las conversaciones de circunstancias. Esas que surgen cuando estás en un bar pasándotelo bien y aparece ese personaje que hace meses que no veías, ese tío al que no soportas, aquél que te presentaron una sola vez. Son las de tipo:

- Hola
- Hola, ¿qué tal?
- Pues nada, aquí.
- Muy bien.
- ¿Y tú, cómo por aquí?
- Pues nada, que he venido. Y eso.
- Genial.
- Si.
- Bueno... hoy hay mucha gente... para la hora que es.
- Es cierto, no me había fijado, pero ahora que lo dices... hay mucha gente, sí.
- Bueno, a ver si nos vemos algún día.
- De acuerdo, ya nos llamamos y eso.
- Ok, hasta luego.
- Adiós guapo.

Obsérvese que estas conversaciones están plagadas de ingenio y cultura, sensibilidad y sincera preocupación por lo que piensa el otro. Ni Saramago lo habría resuelto mejor.
¿Pero qué pensarán cuando están realizando semejante esfuerzo comunicativo?
Pongámonos en el pensamiento de uno de ellos.

(¡Anda quién viene por ahí!, la loca esta. Voy a fingir un desmayo... ¡Ay! que ya está aquí).
- Hola
- Hola, ¿qué tal?
(Pues bien hasta que te he visto hija)
- Pues nada, aquí.
- Muy bien.
(Ya estamos nominados al Novel de la creatividad comunicativa, ya verás)
- ¿Y tú, cómo por aquí?
- Pues nada, que he venido. Y eso.
(Si me ves todas las semanas aquí metío, ¿pa qué preguntas?)
- Genial.
- Si.
(Guay, chupi... ¿Dónde estarán los terremotos cuando uno los necesita?)
- Bueno... hoy hay mucha gente... para la hora que es.
- Es cierto, no me había fijado, pero ahora que lo dices... hay mucha gente, sí.
(¿Pero por qué no se toma las pastillas antes de salir de su casa?)
- Bueno, a ver si nos vemos algún día.
- De acuerdo, ya nos llamamos y eso.
(Antes rompo el móvil. Y anda, mírate a un espejo que vas hecha una mamarracha).
- Ok, hasta luego.
- Adiós guapo.
(Anda tira, Y a ver si eres capaz de salir por la puerta, que con el culo que has echado van a tener que hacer un boquete).

Ahora veamos lo que podría pensar el otro.

- Hola.
(¿Y quién es éste? ¿Me lo habré follado? Espero que no, es horroroso).
- Hola, ¿qué tal?
- Pues nada, aquí.
(¡Ay, mira! está aquí, qué gracioso; cuánto bien hizo Coco y sus lecciones de ubicuidad).
- Muy bien.
- ¿Y tú, cómo por aquí?
(¡Toma ya! Pues zorreando, como tú).
- Pues nada, que he venido. Y eso.
- Genial.
(Sí, como la conversación. Otra estupidez más y te tragas la equis que llevas colgada del cuello... ¡ay no, espera, si es un Cristo!).
- Sí.
- Bueno... hoy hay mucha gente... para la hora que es.
(Tengo que acordarme mañana de llamar a CCC y que pongan el curso de "Conversar sin necesidad de cerebro"; éste se lo saca en dos tardes).
- Es cierto, no me había fijado, pero ahora que lo dices... hay mucha gente, sí.
- Bueno, a ver si nos vemos algún día.
(Antes me saco los ojos)
- De acuerdo, ya nos llamamos y eso.
- Ok, hasta luego.
(¿Y éste qué hace con las neuronas que no utiliza? ¿Las guarda en un tapper?
- Adiós guapo.

Pero en fin, quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra.

Roberto

La FP

NO se si es su barba de varios dias lo que me trastorna o la furgoneta en la que cada día espera, a la 1,45 en la puerta del colegio, la salida de su hija. En el lateral del vehículo se lee en grande: ESTUCADORES.

Por Dios!!!! que vuelva la FP ya!!!!!

¿ Tú conoces a alguien que haya tenido fantasías eróticas con un peluquero? ¿Y con un escaparatista-merchandiseing (o como se escriba ésto..que suspendí el inglés de 2º de BUP)?
¿A que no? (Bueno, Roberto se tiró a uno el otro día....no lo quería decir.....pero es que el otro tiene el listón pa los pitufos.....)

Pero todos nos hemos imaginando follando como conejos con el mecánico, el pintor (de brocha gorda, ummmmm), el reparador del frigo o del calentador. Esa fantasía que nos pone mojaos en la que, a mitad de la reparación se gira hacia nosotros y se ha sacado la polla por el mono y mientras se pajea pide que le follemos (ésto último puede cambiar en la fantasía en función de tu rol sexual).

El hombre de mi vida existe, al menos físicamente, tiene una furgoneta y es estucador (y una hija...pero eso es lo de menos y en mi fantasía la hemos mandado interna a un colegio de Mongolia hasta que cumpla....¿35 años?). No te digo dónde he mandao a su mujer...sólo decirte que la única compañía que va a tener es la de E.T.

Un tio así sólo pudo estudiar FP. Los tios masculinos nunca cogen un boli, sino destornilladores, alicates, saben arreglar el enchufe, te pintan la casa y conducen ellos.

Ayer había salido de la furgoneta para esperar a su hija y estaba apoyado en la verja del colegio. A punto estuve de preguntarle algo (la hora o si estaba de acuerdo con el menú del comedor escolar para el mes de marzo...no sé). Pero me corté por dos razones. Sabía que si se volvía hacía mi y me hablaba...me tendrían que ingresar de urgencias en la Arrixaca y después pedirme una baja de dos semanas, mínimo, pa recuperarme del shock.

La causa real era que mi perro estaba a punto de cagarse y claro..no era plan de conocer a mi futuro marido con el olor del pastel ahí. Nuestro primer recuerdo juntos debía oler a machos, a sudor,a sexo..a caricias....y amor.

¿Qué tiene él que no tengan los demás? Pues que no es gay. Cuánto menos gay es un gay....más me gusta. Por ejemplo, Amit no sabía quién era Armani.

El próximo martes lo volveré a ver...no se si llevarme unos alicates o una bolsa de tornillos para ver si me reconoce como igual y entablamos conversación.
¿Alguien conoce algún colegio en Mongolia?

Un abrazo. Héctor.

LOS TÍOS-TORO

¡Cómo me ponen los tíos-toro! Con esa denominación me refiero a tíos recios, de aspecto varonil, de unos cuantos años mayores que yo, te-hostios*, es decir, con un aspecto machirulo desafiante, de ésos que te cogen y piensas "haz conmigo lo que quieras". Y, por supuesto, con una buena polla, que haya de dónde coger... da igual que sea bonita o fea.

Hace muy poco me encontré con un tipo de ésos. La verdad que muy bien. Iba en chándal y zapas, con eso ya tenía muchos puntos ganados. Calibré la herramienta y pensé "no se me escapa". Todo fue muy bien, buena compenetración y bastante tensión sexual, -expresión que tomo prestada de mi querido amigo Héctor-. Era de esas personas con las que el sexo funciona a la primera, con las que sabes tú y él dónde tienes que tocar para poner tibio al otro. Muy grato en definitiva.

Tan sólo un pero: el pelo. Me explico. Que a un tío no le gusta tener pelo en el pecho, pues que se lo quite, es algo bonito y natural, pues la Naturaleza ha creado especímenes sin pelo y es, por lo tanto, algo que no va contra naturam. Pero no nos quitemos el pelo del pubis, al menos, no nos quitemos todo el pelo del pubis, pues ni es algo bonito ni natural, pues la Naturaleza no ha creado machos humanos adultos sin pelo ahí y es, por lo tanto, algo que va contra naturam. Si queréis quitaros los pelos de los huevos, adelante; tal depilación hay quien la agradece... Pero los del pubis y, -añadiría-, los de los sobacos, mejor que os los dejéis. Esto no quiere decir que no se tengan que recortar y arreglar, ni una cosa ni la otra, un término medio.

Pues resulta que ese tío-toro que conocí, llevaba los pelos del pubis muy afeitaditos y pinchaba... ¡No! No se puede ir de tío toro, recio, con aspecto varonil y te-hostio, -aunque luego con sus amigas sea la más loca-, y luego descubrirse con esas depilaciones hirsutas... No obstante, he de confesar que en tal caso su volumen, tamaños y actitud hicieron que perdonara tales incoherencias estéticas. ¡Cómo me ponen los tíos-toro!

*Término que tomo prestado de mi admirado amigo Álex Rei autor de los libros 'El diario de JL I' y 'El diario de JL II' publicados en la Editorial Odisea.

Franso

jueves, 12 de febrero de 2009

Aclaraciones para el posible lector.

Querido lector:
Debo aclararte que nuestro amigo Roberto es muy de veredas, descampaos, "parkines" y romerías (por lo de ir a ver a la Virgen a su santuario).
Ahora..eso de que "no le costó mucho" que el mancebo le siguiera.....¡¡¡¡habría que ver al otro cómo era!!!!.

También debo aclararte que cuando leas a Franso tengas a tu lado una libreta (da igual si es de rayas, dos rayas o en blanco) y vayas apuntando lo que dice y te hagas un esquema (llamado ahora "mapa conceptual") porque yo aún no se si tengo la polla bonita, fea, buena, mala....Tengo que releer el texto y empezar a enlazar conceptos. Polla tengo...que ya es algo.

Bueno, voy a cenar y luego o mañana aborde un tema trascendental de nuestra vida gay en Murcia: el Temperatura.

Un abrazo, Héctor.

Sobre pollas

El otro día en el gimnasio coincidí con un tío en las duchas al que ya había visto varias veces por la sala entrenando. He de decir que no me hizo ninguna ilusión encontrármelo allí porque no me pone nada; la verdad es que es bastante feo. No obstante, no desaproveché la ocasión y, como siempre hago cuando me ducho y tengo compañeros, le miré la polla. La tenía feísima.

Eso vino a confirmar una teoría que hace ya algún tiempo estaba gestando mi cabeza. Si un tío es guapo y tiene buen cuerpo, tendrá una polla bonita. Si, en cambio, es feo y tiene mal cuerpo, tendrá posiblemente, -en este caso hay más excepciones-, una polla fea. ¡Ojo! Hablo de pollas bonitas y pollas feas, no de buenas pollas, una buena polla es una cosa bien distinta, porque se puede tener una polla bonita, pero no buena polla, o tener una polla fea y ser ésta una buena polla. Tener una polla bonita o fea sería, pues, independiente de tener buena polla.

Otro indicio, que comparto con mi querido amigo Roberto, para detectar pollas bonitas, es el culo. Si un tío tiene buen culo, tendrá una polla bonita; y si no tiene culo o es feo, lo de si la polla es bonita o fea, será una sorpresa, es decir, como lo del melón, que hasta que no lo abres no sabes cómo va a estar. ¡Atentos! Que lo de tener un buen culo no implica tampoco el tener una buena polla, estoy hablando de que sea bonita o fea.

Con todo, a mí lo que realmente me va es encontrarme con una buena polla, si es bonita, pues es un aliciente, y si es fea, pues también tiene su morbo.

Franso.

La estrella fugaz

Querido Héctor, el Omnipudiente. Disfruta con estas palabras construidas expresamente para deleite de tus oídos. Y no seas impaciente, pues mi intención era crear una sólida base de gran profundidad para que de ella pudieran emerger todo tipo de historias, desde las más íntimas, hasta las más sórdidas y frívolas.

Deambulaba yo bajo el sol de junio por los montes; tan propicios para los encuentros fortuitos. Y, qué casualidad, encontré a un joven y apuesto mancebo caminando por las veredas (áridas, crujientes y secas) de nuestra querida sierra. Quería el destino que yo anduviera sediento de cariño... bueno, siempre estoy sediento de cariño, omitamos este dato. El destino quiso ofrecerme un joven y cálido ejemplar masculino con mirada tímida y cuerpo dispuesto. No hizo mucha falta esforzarme para que me siguiera hasta unas rocas que parecían colocadas estratégicamente para ofrecer un escenario idílico y romántico. Al fondo se extendía el horizonte, con todos sus elementos clásicos; la montañita, los campos en cuadrícula, las casitas con chimenea, el sol que comenzaba a descender lentamente, unas cuantas nubes perdidas, vamos... lo de siempre. El cielo, cómo no, azul intenso. Y allí, los dos nos presentamos y charlamos durante largo rato. Todo iba bien, chico guapo, buen cuerpo, con conversación. Quise sacar los anillos, ofrecérselos y jurarnos amor eterno, mientras el sol doraba las cuatro nubes que quedaban en el decorado. Y ambos alzamos la vista para disfrutar de la escena. Allí, sobre el azul cada vez más oscuro, vimos una estela de humo que un avión acababa de dejar. El chico me miró, sonrió y me dijo:
- ¡Mira! La estela de una estrella fugaz.
Yo miré la estela, las cuatro nubes, la montañita, las casas con chimenea, el sol directamente, para ver si me quedaba ciego, y tener una excusa para salir corriendo. Una estrella fugaz... ¡a las siete de la tarde!
Me levanté, intenté sonreír (creo que puse cara de tonto) y le dije:
- Sí, ha sido bonito. Es la primera vez que veo una estrella fugaz patrocinada por Iberia.
Y esa misma tarde creé una lista de los personajes extraños (por no llamarlos de otra manera) que pasaban por mi vida. Por aquel entonces no imaginé cuantas páginas iba a necesitar para ponerlos a todos.

Roberto

Llamamiento

Hago un llamamiento desde aquí a mis queridos amigos para que nos dejemos de tanta profundidad y empecemos a contar historias más divertidas, que con tanta cultura no nos va a leer ni Dios. He dicho.
Que franso empiece a contar sus episodios sexuales, ya!!!!
Y Roberto las mil y una historias con mil y un locos que le ocurren cada día.

Un abrazo. Héctor

El Uno y el Otro

El Uno miraba a los ojos del Otro. Su mirada penetraba hasta lo más profundo de sus entrañas y hurgaba en sus entresijos. El Uno tocaba con la punta de sus dedos los dedos del Otro, apenas un roce, apenas una conexión magnética, que volvía a separarse cuando el calor de sus dedos quemaba. Se acercaba más, un poco más, siempre despacio, para no parecer ansioso, y allí, con sus rostros casi fundidos en uno solo, soñaba con las delicias de un futuro inmediato. El Uno sentía la frialdad del tacto, de la piel del Otro, pero buscaba el calor que siempre acompañaba a su mirada. Si el Uno reía, reía el Otro; si lloraba, una mueca de dolor mostraba el Otro; si deseaba, acercaban sus deseos. Si pedía un poco más, encontraba la respuesta reclamada. El Uno le hablaba al oído y el Otro ofrecía sus labios, dulces e inquietos; y permanecía así hasta que callaba. Las caricias se volvían etéreas de sutileza, ardientes de impaciencia, ciegas de fragilidad. Los besos empañaban los recuerdos y ofrecían excusas para seguir besando. El Uno besaba, el Otro se dejaba besar. 
El Uno y el Otro fueron alejándose, desdibujando sus contornos hasta fundirlos con la oscuridad de su cuarto. El Uno, triste y cansado de aquel juego destructivo, aceptó su soledad, se miró por última vez en aquel espejo y lo rompió en mil pedazos.

Roberto

Episodios juveniles

Aquella mañana ya indicaba que el día iba a ser caluroso. Como se había acordado la noche anterior, el grupo se reunió a las nueve en punto en la entrada principal del recinto. Javier ni siquiera se imaginaba el regalo que la jornada le iba a ofrecer. Una vez abrieron las puertas, el grupo de amigos comenzó a avanzar por las calles del recinto sin haber elaborado un plan de visitas y paradas. Javier seguía al grupo dejándose llevar por la iniciativa de los demás.

La mañana avanzaba cola tras cola y visita tras visita, y el calor se acentuaba cada vez que se salía de un pabellón. Serían alrededor de la once y media, cuando Nacho propuso hacer una parada para tomar algo y recuperar fuerzas. Todos estuvieron de acuerdo y se dispusieron a buscar un chiringuito donde refrescarse y tomar algo antes de continuar la visita. Cuando el grupo se encaminaba hacia el bar, Alberto se detuvo ante el expositor de un taller de artesanía y Javier se quedó con él. Estuvieron alrededor de cinco minutos observando y admirando la pericia con la que aquel maestro alfarero moldeaba con sus manos el barro. A Javier le fascinaba ver cómo con un pequeño movimiento de las manos, el barro parecía cobrar vida y poco a poco se iba transformando en un estilizado jarrón.

Cuando Alberto y Javier llegaron al bar donde pensaban reunirse con el resto del grupo, comprobaron que no estaban allí. Decidieron entonces buscar algún otro bar por los alrededores para ver si los encontraban. Tras veinte minutos de búsqueda no consiguieron reunirse con ellos, así que optaron por reanudar la visita solos. Pero antes de proseguir, se sentaron en la terraza de un chiringuito y se tomaron un refresco y unas tostadas. Durante este descanso, se dedicaron a intercambiar impresiones sobre los pabellones que habían visitado hasta el momento. Alberto no indicaba ninguna muestra de molestia por el hecho de haberse separado del grupo, pero más bien, al contrario, le dijo a Javier que prefería pasar la jornada con él. Aunque Javier sabía que Alberto no era gay y no tenía opción alguna, tenía claro que iba a disfrutar de su compañía, pues le atraía desde hacía algún tiempo y se sentía muy a gusto con él.

Prosiguieron la visita. Conforme avanzaba la jornada, el recinto estaba más concurrido y las colas para acceder a los pabellones eran más largas, aunque eso a Javier ya le traía sin cuidado. Lo importante para él era que estaba pasando el día con el chico que desde hacía tiempo le gustaba, por lo que los pabellones pasaban a un segundo plano. Pabellón tras pabellón iba transcurriendo el día. Javier estaba disfrutando cada minuto de la compañía de Alberto y tan sólo le preocupaba que a la vuelta de una esquina se tropezaran con el resto del grupo. Pero eso no pasó. Hora tras hora, la complicidad y camaradería entre ambos se iba afianzando. Hubo momentos en los que a pesar de no haber contacto físico, el entendimiento y acercamiento entre ambos era tal que Javier estaba obteniendo de Alberto todo aquello que quería para sí en ese momento, llegando a sentirse plenamente satisfecho.

El tiempo transcurrió casi sin que se dieran cuenta. De repente, informaron por la megafonía de que el recinto iba a cerrar sus puertas. Javier sabía que ese anuncio por los altavoces, le estaba indicando que esa jornada tan especial para él estaba llegando a su fin. Se encaminaron ambos hacia la salida donde cogieron un taxi que los llevara al hotel. Durante el trayecto, Alberto le dijo a Javier que había pasado un día muy a gusto junto a él. Javier le respondió que él también había disfrutado mucho de su compañía y que se alegraba de haberse separado del grupo. En cambio no tuvo el valor suficiente para expresarle sus verdaderos sentimientos. Llegaron al hotel y tras darse una ducha, bajaron al comedor donde se reunieron con los demás para cenar. Os podéis imaginar los reproches del resto.
- ¿ Dónde os habéis metido?
- Os hemos buscado por todas partes.
- Os habreís aburridos los dos solos.
- No veáis lo bien que lo hemos pasado todos.
Ante todas esas quejas y en lugar de justificarse, Alberto y Javier se disculparon a sus amigos por el despiste y reconocieron que les habría encantado haber estado con todo el grupo. A continuación, se miraron el uno al otro y se dedicaron una cómplice sonrisa.
ENRIQUE

Contigo

Es curioso lo que una peli te puede sugerir.

Sé que volveré enamorado a aquel restaurante romano. Sin tí.

Quería llorar porque la escena lo pedía. Y pensaba que no he derramado ni una lágrima por ninguna de las cinco últimas rupturas.
Quiza las suelte todas cuando por fin tenga lo que anhelo.

"Nunca he dejado de quererte" decía el protagonista. Y... ¿de qué sirve tal declaración si no estamos juntos?

Volveré a París enamorado.
No será contigo.

Pero ya es lo mismo. El que importa es que el quiere quedarse contigo sin que se lo pidas.

Un abrazo. Héctor

martes, 10 de febrero de 2009

El vagón de metro

Bajé a toda prisa las escaleras. Llegaba tarde. Conseguí colarme en el último segundo en uno de los vagones, lleno de gente a esas horas de la mañana. Apenas había huecos entre la multitud. Respiraba entrecortadamente por el esfuerzo. Cerré los ojos y, durante unos minutos, escuché los ruidos que me rodeaban. Oía el crujir del vagón, el ruido metálico de las vías bajo mis pies, incluso el silencio que emanaba de aquellos extraños que me rodeaban. Cuando abrí de nuevo los ojos fijé la mirada en el reflejo de la ventana que tenía enfrente. Y allí vi sus ojos, clavados en los míos. Su reflejo me produjo una súbita tensión. Era una mirada incisiva, penetrante y perturbadora. Él estaba detrás de mi y sólo podía verlo a través del cristal que tenía justo enfrente. Fue entonces cuando percibí el contacto de su cuerpo contra el mío. Mientras lo miraba se acercó aún más. Yo aparté la mirada súbitamente y volví a cerrar los ojos, pensando que aquello era producto de mi imaginación, de una proyección de mis fantasías. Pero al volverlos a abrir, no sólo seguía allí, sino que ahora apretaba descaradamente su sexo contra mí. Miré a mi alrededor sin atreverme a girar del todo la cabeza. La gente seguía con su mirada perdida y no veía más allá de sus propios párpados. Sus ojos seguían fijos en los míos y aquella situación comenzó a excitarme. Deslizó su mano por mi cintura y me apretó contra sí. Noté su sexo duro y eso me excitó aún más. Volví a mirar a mi alrededor y me sentí como si me encontrara en un lugar extraño, lleno de gente, pero solitario a la vez. Yo seguía aferrado a una de las barras, con la mirada fija en sus ojos, mientras él jugaba sutilmente con el roce de nuestros cuerpos. El vagón hizo una parada, bajó y subió más gente, él se aferró más fuerte. Ahora podía sentir su respiración cerca de mi nuca, oler su perfume. Yo estaba nervioso, pero quería que aquello continuara. Seguimos unas cuantas paradas más así, siempre con las miradas unidad por aquel cristal frío y oscuro. Cuando el roce se hizo más intenso llegábamos a otra estación. Acercó sus labios a mi oído y me susurró un nombre; Daniel. Volvió a entrar más gtente y, cuando miré de nuevo a la ventana, ya no estaba. Giré la cabeza y nada. Pude ver cómo se alejaba por el andén, pero no estaba seguro de que fuera él, sólo podía reconocerlo volviendo a ver sus inquietantes ojos.
Llegó mi estación, subí las escaleras y salí al sol de la mañana. La luz inundaba mi rostro. Daniel. Me pregunté cuánto tiempo hacía que no tenía una relación decente y temí que aquello hubiera sido un engaño de mi propia imaginación.

Roberto

Locos

Cada vez que mi querido amigo Roberto plantea un interrogante es tal la profundidad de su pensamiento que nadie me libra de un par de horas en la Arrixaca conectao al gotero y una semana de sintrón.

Creo que todo el mundo tiene claro que el enamoramiento es una locura transitoria... sobre todo cuando se te pasa y te das cuenta del trastornao del que has estado enamorao (esto no se refiere a ninguno de mis ex... quede claro)... lo que te plantea que... o estabas temporalmente enloquecido... o eres imbécil (y claro... optas por lo primero).

La verdad es que sobre locos todos podíamos escribir una tesis doctoral. Así que tengo claro que voy a matricularme en psicología por la UNED porque, ya que todos viene a mi... ya de paso los rentabilizo (como prácticas o futuros clientes.... y me paso por los huevos el código deontológico... ¡yo quiero una casa en la playa y me la van a pagar ellos!).

Seguiré sobre este tema.

Héctor

Inciso2

Sólo echo de menos los abrazos y besos que no doy cada día.

Héctor.

In-sisto

Juana, la Loca... pobre mujer; con lo que amó. Esto me lleva a una reflexión. Está claro que se puede enloquecer de amor, pero ¿se puede estar "locamente" enamorado y no perder un ápice de cordura? ¿Va el amor estrechamente asociado con la pérdida de nuestro juicio, aunque sea mínimamente?
E insisto, mi muy querido, estimado y admirado amigo Héctor, REconstructivo es una palabra más dulce a mis oídos y así me gustaría que me recordasen mis nie..., mis hij... mi... así Y PUNTO!

Roberto

Inciso

Se me olvidó recordarle a mi amigo Roberto, que otro gran personaje autodestructivo de la Historia... y además próxima a Felipe, el Hermoso... fue Juana, la Loca.

Un abrazo, Héctor.

lunes, 9 de febrero de 2009

Amit (como excusa)

Me cuenta un amigo que conoce a un tio. Le gustó de él que mostrara interés por estar juntos. Pasaron como dos semanas viéndose. Durmieron juntos, abrazados...hubo afecto y cariño. Y sexo, claro. A las dos semanas el otro le dice que no quiere verlo más porque se estaba enamorando y no le apetecía. Lo había pasado mal en una relación anterior y no quería volver a ello.

¿Puede haber una excusa más estúpida para decirle a alguien que no te vas a enamorar de él y que ya no hay más que lo que ha habido (unos polvos)?

El caso es que quiza todos hemos caído en esa trampa de no ser sinceros e inventarnos las excusas más absurdas para decirle a alguien que no te gusta.

Le damos mil vueltas a las historias: nos gusta algo...pero no todo; estamos bien...pero no es exactamente lo que queremos.

¿Amor a primera vista o amor a fuego lento? ¿Cuál es el adecuado?

Algunos dicen que no podemos enamorarnos inmediatamente..que hay que conocerse...que debe pasar tiempo..experimentar. Y muchas veces lo intentamos...

Pero aparece Amit y piensas: "me casaría con él hoy mismo..ahora mismo (luego si no funciona me divorcio...pero hoy me casaba porque...es perfecto". Es todo lo que deseas (para empezar). porque para enpezar sólo pides que te apetecezca mirarlo sin cansarte. Lo miras mientras habla y no existe el resto del mundo. te roza por debajo de la mesa...y te tienen que ingresar en la Arrixaca (mneos mal que tenemos contactos en Urgencias). Y ves la cara de envidia de tus amigos...y te da más gusto (ja,ja,ja).

Y es atento, cariñoso, y te abraza...y los besos no tiene fin. Y no nos apetece estar en un bar lleno de maris, apestados a humo...sino que queremos estar en la cama abrazados. ¿Se puede pedir más? Para empezar no.

Y Amit se va (a bombardear palestinos) pero piensas: "le doy vueltas a otras historias sólo por calentarme la cabeza". Porque cuando aparece algo que te gusta....lo tienes claro. Y lo demás es buscarle patas al gato. Y hay tantas posibilidades de que fracase de que tenga éxito (quiza más)..pero tienes una convicción clara de que quieres en tu vida es un tio "así".

¿Cómo? Pues un tio, normal. Ni mari-fashion, ni demasiado profundo, ni demasiado festero, ni...normal. Que quiere estar dormido abrazado a ti, agarrándote por detrás (que dejémoslo claro..así no duerme ni Dios...pero "sarna con gusto no pica"), con su cabeza en tu pecho...besándote sin parar y sin meterte necesariamente la lengua en la campanilla.

Cuando te enamoras de alguien. y él no de ti....llega esa frase que tanto daño hace: "es que me agobias" o esa otra "no me dejas mi espacio" "o "eres un antiguo....neceistamos ser independientes". Mira....estoy de mari-modernas hasta los "huevos". Esos son como las excusas que el imbecil aquel le daba a mi amigo: no tieen nada claro....y durante un tiempo lo quiere todo. Tenerte....y ver qué más hay por ahí. hasta que se aclare y te de una patada.

Ojalá todos encontrasemos a nuestro Amit. Lo ves y dices con claridad: "me quedo con éste". Ahorrariamnos mucho daño y mucho mareo a quien no se lo merece.

Un abrazo a todos. Héctor

Presentación

Después de mi primera intervención en esta nueva experiencia, hablando sobre las bondades de las bellezas "ocultas", paso a presentarme.
Yo soy Roberto y, como los grandes personajes de la historia (Jaime I, el Conqiuistador o Felipe, el Hermoso) tengo un adjetivo que me identifica. Para mis amigos sería Roberto, el Autodestructivo, pero yo prefiero ser algo más positivo y denominarme Roberto, el REconstructivo. Y no sólo porque evito, dentro de lo posible, la autodestrucción sino que busco en todo momento el lado positivo y construtivo de las cosas. Es cierto que aprendo a base de equivocarme (y lo hago constantemente), pero tamibén es cierto que de los errores es como más se aprende, así que también podría denominarme Roberto, el Gran Sabio, porque mira que he aprendido cosas a base de equivocarme... y sobre todo en lo referente al amor. El amor sería en mi vida como aquella parcela indómita, que se resiste, que se muestra esquiva y doliente. ¿Por qué? Esta es la cuestión. Y ahí está la solución. ¿Por qué son tan difíciles las relaciones humanas? ¿O soy yo el que las hace difíciles? No es tarea fácil resolver estas cuestiones, por eso me revelo de vez en cuando y destruyo lo que he aprendido... pero, con la inteción de volver a construir.

Roberto

Traducción simultanea

No me gustaría estar respondiendo continuamente a los textos de mis amigos en este blog pero creo que al lector le vendrá bien que le traduzca las palabras que tan acertada y poéticament ha escrito mi compañero.

Contaré una historia inventada para que no resulte verosimil pero que cuenta lo mismo y plantea los mismos interrogantes.
Imagina que vas de viaje con tus tres mejores amigos...pongamos a Madrid (que siempre está a mano). Allí uno de tus amigos (un tiazo alto, guapo, de los que impresionan....centrao, cariñoso, culto -pongamos que con un doctorado en Filosofía pa que sea poco creíble-) liga...en el Museo del Prado...con un tiazo de caerte de espaldas....alto, guapo, con una sonrisa de infarto...masculino....cariñoso, encantador...y encima de los que creen en el amor, en los besos sin tiempo, en las caricias, en dormir abrazados....Pongamos que es israelita (por poner algo raro y exótico).
Bueno, tu amigo y el israelita están muy bien..pero resulta que tu congenias con él...(con el israelita). Os reís, habla mucho contigo, tú estás genial, espontaneo, divertido, ocurrente...incluso llegas a ignorar al tio con el que tú ibas porque te encanta el amigo hebreo de tu mejor amigo.

El israelita conecta al final casi más contigo que con tu amigo..pero...con quien se va, al que le da sus abrazos, sus besos, su compañía y su deseo (todo eso que te gustaría tener a ti...no de él...sino de un tio así....) se los da al otro.

¿Por qué? ¿por qué no se ha quedado contigo si has sido encantador, dicharachero, espontaneo, genial si tenias "tantoooo que darte, tantas cosas que contarte..tenia tanto amor....guardado para tiiiiiiii..."?

Por la misma razón por la que tu no te emparejas con tios con los que sabes que están por ti pero a ti no te arrebatan. Tios que no te quitan la paz.

Enamorarse, como el deseo..son incontrolables. No podemos racionalizar eso....si pudieramos...ya estariamos en pareja con alguien que nos "conviene".

Enamorarse puede ocurrir con el tiempo....y tu gracia y salero pueden conquistr a fuego lento y vencer al musculado de belleza chulesca.....pero la mayoría desearán al chulo (lo que no puedes tener).

Qué dificil lo del interior. Simplemente no tenemos tiempo pa apreciarlo...o no tenemos los valores para hacerlo. hay quien no puede apreciar un interior..porque en su escala de valores..no están esos.

Seguiré más adelante con este tema.
Un abrazo (Héctor)

domingo, 8 de febrero de 2009

La belleza está en el interior

Me quedé un momento mirando sus labios. No paraban de moverse y susurrar delicias que yo escuchaba con absoluta entrega. Volvió a repetir aquello de que la belleza está en el interior, de que lo más importante era lo que nos construía como personas, más allá de lo físico. "No me importa el color de sus ojos, me gusta lo que sus ojos dicen". A ciegas creí en lo que decía, porque lo decía convencido, haciendo con sus palabras sentencias rígidas y verosímiles. Lo miré a los ojos, y le creí. Yo me mostré relajado, entregado a sus reflexiones sinceras y por mí compartidas. Hablamos largo rato, de tantos temas que acabamos perdiéndonos en nuestras propias palabras.
Se hizo tarde. Quedamos en volvernos a ver, días después.
Antes de la nueva cita lo vi por casualidad en un bar. Allí estaba él, cerca de la barra, compartiendo algo más que palabras con un chico cuya belleza no se describe con palabras, cuyos músculos no se abarcan con una simple mano. Y allí estaba yo, observando cómo las sentencias rígidas y verosímiles se convertían en palabras huecas, en discursos vacíos que utilizamos cuando no somos capaces de ser totalmente sinceros. Me vio, me miró a los ojos; al principio se sintió desconcertado, pero después percibí claramente su expresión de satisfacción, de conquista, de ser poseedor de un trofeo inalcanzable para aquellos que sólo guardamos nuestra belleza en lo más profundo de nosotros mismos, tan íntima y tan solitaria.
Si la belleza está en el interior, ¿por qué nunca miran dentro?

Roberto

Una misión divina

Hola a todos. Yo se que el destino me ha dado una misión.....intentar llevar a los otros tres hacia la luz. pero como no se toman la medicación...mi fracaso es patético.

Hoy podriamos comenzar con una pregunta ligera: ¿es posible una relación Murcia-Tel al Viv?
ja,ja,ja..si querido amigo..la respuesta es NO.

Pero claro, luego uno ve los guardaelpaldas de los ministros israelíes...y ahora entiende que son reales y no como decía un amigo mío sobre los modelos de los anuncios de colonias: "Esos tios no existen..¿tú los ves por la calle? ¿A que no? No existen porque los hacen para el anuncio y luego ¡los matan!".
Pues creeme...los israelíes que parecen modelazos...existen!!!!!

En este blog soy el contrapunto del zorrerío, la autodestrucción y la indecisión de mis queridos amigos. Creo en el amor verdadero porque como decía Virgilio: el amor mueve las estrellas.
Más vale un abrazo con cariño..que cualquier otra cosa.

Iremos hablando de este tema.
Un abrazo, Hector.