viernes, 13 de febrero de 2009

Conversaciones de situación

Me encantan las conversaciones de circunstancias. Esas que surgen cuando estás en un bar pasándotelo bien y aparece ese personaje que hace meses que no veías, ese tío al que no soportas, aquél que te presentaron una sola vez. Son las de tipo:

- Hola
- Hola, ¿qué tal?
- Pues nada, aquí.
- Muy bien.
- ¿Y tú, cómo por aquí?
- Pues nada, que he venido. Y eso.
- Genial.
- Si.
- Bueno... hoy hay mucha gente... para la hora que es.
- Es cierto, no me había fijado, pero ahora que lo dices... hay mucha gente, sí.
- Bueno, a ver si nos vemos algún día.
- De acuerdo, ya nos llamamos y eso.
- Ok, hasta luego.
- Adiós guapo.

Obsérvese que estas conversaciones están plagadas de ingenio y cultura, sensibilidad y sincera preocupación por lo que piensa el otro. Ni Saramago lo habría resuelto mejor.
¿Pero qué pensarán cuando están realizando semejante esfuerzo comunicativo?
Pongámonos en el pensamiento de uno de ellos.

(¡Anda quién viene por ahí!, la loca esta. Voy a fingir un desmayo... ¡Ay! que ya está aquí).
- Hola
- Hola, ¿qué tal?
(Pues bien hasta que te he visto hija)
- Pues nada, aquí.
- Muy bien.
(Ya estamos nominados al Novel de la creatividad comunicativa, ya verás)
- ¿Y tú, cómo por aquí?
- Pues nada, que he venido. Y eso.
(Si me ves todas las semanas aquí metío, ¿pa qué preguntas?)
- Genial.
- Si.
(Guay, chupi... ¿Dónde estarán los terremotos cuando uno los necesita?)
- Bueno... hoy hay mucha gente... para la hora que es.
- Es cierto, no me había fijado, pero ahora que lo dices... hay mucha gente, sí.
(¿Pero por qué no se toma las pastillas antes de salir de su casa?)
- Bueno, a ver si nos vemos algún día.
- De acuerdo, ya nos llamamos y eso.
(Antes rompo el móvil. Y anda, mírate a un espejo que vas hecha una mamarracha).
- Ok, hasta luego.
- Adiós guapo.
(Anda tira, Y a ver si eres capaz de salir por la puerta, que con el culo que has echado van a tener que hacer un boquete).

Ahora veamos lo que podría pensar el otro.

- Hola.
(¿Y quién es éste? ¿Me lo habré follado? Espero que no, es horroroso).
- Hola, ¿qué tal?
- Pues nada, aquí.
(¡Ay, mira! está aquí, qué gracioso; cuánto bien hizo Coco y sus lecciones de ubicuidad).
- Muy bien.
- ¿Y tú, cómo por aquí?
(¡Toma ya! Pues zorreando, como tú).
- Pues nada, que he venido. Y eso.
- Genial.
(Sí, como la conversación. Otra estupidez más y te tragas la equis que llevas colgada del cuello... ¡ay no, espera, si es un Cristo!).
- Sí.
- Bueno... hoy hay mucha gente... para la hora que es.
(Tengo que acordarme mañana de llamar a CCC y que pongan el curso de "Conversar sin necesidad de cerebro"; éste se lo saca en dos tardes).
- Es cierto, no me había fijado, pero ahora que lo dices... hay mucha gente, sí.
- Bueno, a ver si nos vemos algún día.
(Antes me saco los ojos)
- De acuerdo, ya nos llamamos y eso.
- Ok, hasta luego.
(¿Y éste qué hace con las neuronas que no utiliza? ¿Las guarda en un tapper?
- Adiós guapo.

Pero en fin, quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra.

Roberto

La FP

NO se si es su barba de varios dias lo que me trastorna o la furgoneta en la que cada día espera, a la 1,45 en la puerta del colegio, la salida de su hija. En el lateral del vehículo se lee en grande: ESTUCADORES.

Por Dios!!!! que vuelva la FP ya!!!!!

¿ Tú conoces a alguien que haya tenido fantasías eróticas con un peluquero? ¿Y con un escaparatista-merchandiseing (o como se escriba ésto..que suspendí el inglés de 2º de BUP)?
¿A que no? (Bueno, Roberto se tiró a uno el otro día....no lo quería decir.....pero es que el otro tiene el listón pa los pitufos.....)

Pero todos nos hemos imaginando follando como conejos con el mecánico, el pintor (de brocha gorda, ummmmm), el reparador del frigo o del calentador. Esa fantasía que nos pone mojaos en la que, a mitad de la reparación se gira hacia nosotros y se ha sacado la polla por el mono y mientras se pajea pide que le follemos (ésto último puede cambiar en la fantasía en función de tu rol sexual).

El hombre de mi vida existe, al menos físicamente, tiene una furgoneta y es estucador (y una hija...pero eso es lo de menos y en mi fantasía la hemos mandado interna a un colegio de Mongolia hasta que cumpla....¿35 años?). No te digo dónde he mandao a su mujer...sólo decirte que la única compañía que va a tener es la de E.T.

Un tio así sólo pudo estudiar FP. Los tios masculinos nunca cogen un boli, sino destornilladores, alicates, saben arreglar el enchufe, te pintan la casa y conducen ellos.

Ayer había salido de la furgoneta para esperar a su hija y estaba apoyado en la verja del colegio. A punto estuve de preguntarle algo (la hora o si estaba de acuerdo con el menú del comedor escolar para el mes de marzo...no sé). Pero me corté por dos razones. Sabía que si se volvía hacía mi y me hablaba...me tendrían que ingresar de urgencias en la Arrixaca y después pedirme una baja de dos semanas, mínimo, pa recuperarme del shock.

La causa real era que mi perro estaba a punto de cagarse y claro..no era plan de conocer a mi futuro marido con el olor del pastel ahí. Nuestro primer recuerdo juntos debía oler a machos, a sudor,a sexo..a caricias....y amor.

¿Qué tiene él que no tengan los demás? Pues que no es gay. Cuánto menos gay es un gay....más me gusta. Por ejemplo, Amit no sabía quién era Armani.

El próximo martes lo volveré a ver...no se si llevarme unos alicates o una bolsa de tornillos para ver si me reconoce como igual y entablamos conversación.
¿Alguien conoce algún colegio en Mongolia?

Un abrazo. Héctor.

LOS TÍOS-TORO

¡Cómo me ponen los tíos-toro! Con esa denominación me refiero a tíos recios, de aspecto varonil, de unos cuantos años mayores que yo, te-hostios*, es decir, con un aspecto machirulo desafiante, de ésos que te cogen y piensas "haz conmigo lo que quieras". Y, por supuesto, con una buena polla, que haya de dónde coger... da igual que sea bonita o fea.

Hace muy poco me encontré con un tipo de ésos. La verdad que muy bien. Iba en chándal y zapas, con eso ya tenía muchos puntos ganados. Calibré la herramienta y pensé "no se me escapa". Todo fue muy bien, buena compenetración y bastante tensión sexual, -expresión que tomo prestada de mi querido amigo Héctor-. Era de esas personas con las que el sexo funciona a la primera, con las que sabes tú y él dónde tienes que tocar para poner tibio al otro. Muy grato en definitiva.

Tan sólo un pero: el pelo. Me explico. Que a un tío no le gusta tener pelo en el pecho, pues que se lo quite, es algo bonito y natural, pues la Naturaleza ha creado especímenes sin pelo y es, por lo tanto, algo que no va contra naturam. Pero no nos quitemos el pelo del pubis, al menos, no nos quitemos todo el pelo del pubis, pues ni es algo bonito ni natural, pues la Naturaleza no ha creado machos humanos adultos sin pelo ahí y es, por lo tanto, algo que va contra naturam. Si queréis quitaros los pelos de los huevos, adelante; tal depilación hay quien la agradece... Pero los del pubis y, -añadiría-, los de los sobacos, mejor que os los dejéis. Esto no quiere decir que no se tengan que recortar y arreglar, ni una cosa ni la otra, un término medio.

Pues resulta que ese tío-toro que conocí, llevaba los pelos del pubis muy afeitaditos y pinchaba... ¡No! No se puede ir de tío toro, recio, con aspecto varonil y te-hostio, -aunque luego con sus amigas sea la más loca-, y luego descubrirse con esas depilaciones hirsutas... No obstante, he de confesar que en tal caso su volumen, tamaños y actitud hicieron que perdonara tales incoherencias estéticas. ¡Cómo me ponen los tíos-toro!

*Término que tomo prestado de mi admirado amigo Álex Rei autor de los libros 'El diario de JL I' y 'El diario de JL II' publicados en la Editorial Odisea.

Franso