martes, 17 de febrero de 2009

¡A masturbarse!

Desgraciadamente no se puede follar todos los días. Lo ideal sería que todos tuviésemos una hora al día dedicada al sexo, al sexo satisfactorio y deshinibido, con quien nos apetezca: la hora del polvo. ¡Qué bien iría el mundo! Pero normalmente no es así. Anteponemos muchísimas cosas al sexo, y para qué ponernos a hablar de prejuicios socioculturales inconsciente y latentemente aprendidos, aprehendidos y asumidos como don de nuestra herencia occidental juedocristiana.
En definitiva, que hay que hacerle espacio al sexo, porque si no, las cabezas se trastornan. Por lo que a mí respecta, sólo me relaja realmente follar con otro tío, eso hace que descargue bien, y la relajación me dure más tiempo. Pero, como ya hemos dicho, eso, -al menos en mi caso-, no puede ser siempre así, de modo que bienvenida y bendita sea la masturbación, que me centra la mente cada día.
Esto no ha sido siempre así, he tenido temporadas en que no he tenido más necesidad que eyacular una o dos veces por semana, pero últimamente llevo un ritmo diario. He vuelto a mi adolescencia. Estoy empezándome a preocupar.
En cuanto a los tipos de masturbaciones, la mejor, más satisfactoria y saludable, es la que denomino "masturbación imaginativa"; ésta es la que hacemos sin estímulo externo alguno, es decir, sin conectarnos el ordenador, utilizando solamente nuestra imaginación, nuestros recuerdos, nuestros más bizarros anhelos, -¡cuántos tengo!-. La masturbación imaginativa, la mejor, ésa que hacemos reclinados machacándonos el cipote a punto de estallar. Yo la estoy intentando recuperar porque tanto internet estaba acabando con mi imaginación. Creo además que este tipo de masturbación, -que es el clásico de toda la vida, de cuando no teníamos na' que ponernos ante los ojos,encerrados en los aseos de nuestras adustas casas patrias-, es la más saludable, me refiero a que creo que combate incluso el temido gatillazo.
Tengo que dejar de escribir. ¡Masturbaos con imaginación para un mundo mejor! Hasta la próxima.
Franso

De los sueños

Muchas veces sueño estar sentado al borde de un acantilado, frente al mar. Me veo a mí mismo de espaldas, hay mucha luz, tanta, que todos los colores se reducen a manchas blanquecinas subrayadas de azul. Me miro, ajeno a mí mismo. Siempre es verano, mi época de los grandes desastres sentimentales. Ahí estoy, con la mirada perdida, esperando…
De repente una figura masculina se dirige hacia mí. Yo sólo puedo oír sus pasos puesto que está a mis espaldas. El YO que sueña, como espectador privilegiado, observa la escena, impaciente por ver el rostro del que se acerca. Hay demasiada luz y sólo permite dibujar los contornos de la figura que se aproxima, a contraluz. Ya está muy cerca, casi puede tocarme con sus manos. Estira sus brazos y siento sus caricias, en mis hombros, en mi cuello, sobre mi pelo. Hacía tanto tiempo que lo esperaba… Mi yo sentado también quiere ver el rostro del recién llegado y se gira lentamente. Pero tras él sólo hay un paisaje vacío, luminoso, hueco como el tiempo. Vuelvo a mirar al mar, a mecerme con la tranquilidad de sus olas, y sigo esperando.
El YO que sueña se despierta agitado. Otra vez el peligro del acantilado, la soledad del mar y el rostro de un desconocido que nunca termina de llegar.

Roberto

MENSAJES (No me digas "Te quiero")

Hay mensajes que duelen. Algunos porque llegan....otros justo por lo contrario: nunca fueron enviados (y lo esperabas). Sabes que no te respondió porque ya no sentía lo mismo que tú....y aún así le preguntas si recibió el mensaje. Cuando te responde que si, y no contestó, te duele más porque es la constatación de lo que tú ya sabes.

Su mensaje decía algo así: "¿Y si fueras tú el hombre de mi vida, el que me haga sentir único y especial? Ojalá. Yo haré todo lo posible por hacerte sentir así".

Después te preguntas siempre en qué momento dejó de desear eso..que tú fueras el hombre de su vida. Y también por qué.

Los mejores mensajes llegan casi siempre el primer mes. Por eso las relaciones siempre tienen un mes menos. El primer mes no cuenta. Si estuviste dos años con tu pareja, realmente estuviste dos años menos un mes. El primer mes debería estar prohibido. Se dicen demasiadas cosas que luego se quedan en nada. Y lo peor es que quedan escritas. Y cuando lees los mensajes....te preguntas en qué momento lo escrito dejó de ser verdad. Y por qué.

Y el primer mes se esforzó. Y todo era maravilloso. Y cualquier tarde...cuando no lo esperabas sonaba el movil y era un mensaje suyo: "Te quiero".
Y no entiendes por qué la semana siguiente ya no contestaba tu mensaje que también decía "Te quiero". Y te quedas colgado del mensaje del mes anterior porque crees que lo dicho es también presente. Porque cuando tú dices "Te quiero" sabes que también lo sentirás al mes siguiente.

El primer mes debería estar prohibido cuando el segundo no es igual. No me digas "Te quiero" el primer mes si no lo harás el segundo.

No me mandes mensajes...quiéreme.

Un abrazo. Héctor