viernes, 27 de febrero de 2009

El tema: Activos, pasivos y demás...

Aquí estoy. Vengo a hablar del tema de la semana: Activos, pasivos... y demás. Es un tema que me gusta. Considero que presentarse sexualmente como activo o pasivo es una etiqueta restrictiva y empobrecedora, que coarta nuestra libertad sexual predeterminándonos para un comportamiento concreto y preacordado. No me gusta nada cuando alguien se me presenta directamente como activo o pasivo. Me baja la libido. Ya sé perfectamente lo que haría con ese tío en la cama. No hay sorpresa, ya se ha dicho y punto, o lo tomas o lo dejas. Me parece empobrecedor porque quienes así funcionan conciben la relación sexual fundamentalmente como penetrar o ser penetrados. Yo al menos prefiero que la tensión sexual surja ante la presencia de una persona cuyo comportamiento sexual desconozca, que la atracción física que sienta por él nazca del morbo que mi imaginación dispare, que todo vaya surgiendo de modo natural sin decisiones tomadas de antemano, ya veremos qué se hace, qué no se hace, quién lo hace o lo deja de hacer, sin colgarnos previamente etiquetas.
Normalmente se entiende por activo sexual aquél que penetra, y por pasivo el que es penetrado. Tal taxonomía me parece bastante simplista. Pienso que hablar de pasividad o actividad sexual es mucho más amplio. Independientemente de que se realice o no el coito, creo que se puede adoptar una actitud pasiva o activa en práctica sexual. Hay veces en que nos dejamos llevar por un compañero sexual, otras la situación invita a que seamos nosotros los que tomemos las riendas y dirijamos. El coito es algo independiente de esto: en unas ocasiones será quien haya adoptado una actitud más activa el que normalmente penetre, en otras puede que quien haya asumido un comportamiento más activo ofrezca su ano ansioso a la enorme verga turgente y a punto de reventar de quien se ha dejado hacer...
Lógicamente, lo cierto es que a unos les gustará más dar, a otros recibir, y a otros lo que se presente (los llamados versátiles y sus inclinaciones, a saber, versátil más activo o versátil más pasivo). Pero de ahí a ir proclamando a los cuatro Vientos (Y esto suelen hacerlo quienes se consideran activos exclusivamente, ¡son muy machos ellos! Desterremos los prejuicios de entre nosotros mismos de una vez: El activo es el macho, el pasivo el mariquita. ¡Qué cansado estoy de eso!) que uno tiene un determinado comportamiento sexual, me parece simple y empobrecedor, es colgarnos etiquetas, y las etiquetas reservémoslas a los objetos mejor. Decid que os gusta más una cosa u otra, pero no que sois activos o pasivos que os parecéis a la diátesis verbal.
Franso.