domingo, 22 de marzo de 2009

Los vacíos

Nítida y precisa distinción. Aplausos.
Me gustaría, con el permiso de mi querido Franso, añadir un pequeño matiz o aclaración a un aspecto mencionado en su texto.
Siempre se asocia el practicar sexo por sexo con la sensación de vacío posterior. Y eso da pie a ciertas personas a calificarlo de insano o poco aconsejable. Por eso, merece la pena aclarar que no siempre se siente tal vacío. Una cosa no lleva necesariamente a la otra. Muchas veces he follado (en los términos tan bien expuestos por Franso) y después no me he sentido vacío, ni lleno, ni a medias. Simplemente he follado. Así de simple. Es una necesidad básica, como el comer. Una vez que satisfago mis ganas de comer no me planteo si mi vida tiene sentido, o si mi alma está satisfecha; he comido, y punto. Pues en el follar, igual.
Pero en el caso de que después de tener sexo me sienta vacío, ¿es que sólo se siente éste cuando follas por follar? ¿No se puede sentir vacío después de ver una película, leer un libro o caminar por la calle? ¿No será nuestra mentalidad de tradición cristiana la que nos juzga una vez nos hemos corrido ante un extraño al que no queremos? ¿Por qué debo dar explicaciones sobre mis vacíos y de dónde provienen? Mis vacíos son mios. Y no tienen hora de aparición, ni se alimentan de mis orgasmos clandestinos.
Después de hacer el amor con mi ex, la última vez, no puede evitar sentir el mayor vacío del mundo en mi interior... y aquello fue amor, no sexo.

Roberto

Los ex o follar y hacer el amor.

Hablo acerca de este tema porque me interesa más y porque sobre los ex realmente tengo poco que decir. Mis ex son pocos y ahora son mis amigos, o mejor dicho, son como conocidos. Son tres, uno me suscita afecto, otro buenos recuerdos y otro morbo. No hay nada más, mis recuerdos de ellos son positivos. Así de simple.

Por otra parte, me apetece haceros, queridos lectores, partícipes de la distinción que yo hago entre follar y hacer el amor. Parto de que una cosa no es mala y la otra buena, ambas son distintas y poseen sus beneficios. Follar es descongestionador, relajante, abrasador, irracional, del todo beneficioso y en algunos individuos casi necesario para el buen funcionamiento de la mente, y, sobre todo, está desprovisto de alma; os pongo un ejemplo: ¿Has sentido alguna vez tras haber follado con un tío, que has conocido una noche o en internet o en alguna zona de ligue, una vez que tras el polvazo te has quedado solo, junto con el connatural alivio y la consiguiente relajación, un insondable sentimiento de vacuidad? ¿Lo has sentido? ¿Sí? Pues has follado. Sentirse así no es malo, te puede gustar más o menos, sólo quiere decir que has dado respuesta y satisfecho tus deseos naturales y físicos, pero que tu alma está sin llenar, sin satisfacer, esto es, has follado, relación física sin contenido, sin alma, sin espíritu.

Hacer el amor, en cambio, tiene alma. Tras hacer el amor te sientes descongestionado, relajado, calmado en tus fuegos, pero además pleno, satisfecho en tu interior, beato... ¿Hay mayor alimento para nuestra alma que tras habernos corrido junto a la persona amada, mirarla, sonreírle, besarla... y decirle que no nos deje nunca...? No, queridos, no hay mayor pábulo para nuestro ser, ni creo que podamos alcanzar más alto nivel de satisfacción psicofísica. El follar sería vacuo, continente sin contenido, el hacer el amor pleno, continente y contenido.

Yo, queridos lectores, follar he follado mucho, con innúmeros amantes furtivos y fugaces, hacer el amor lo he hecho menos, y afirmaría que no fue con ninguno de mis ex...

Franso