martes, 18 de mayo de 2010

La sexualidad genital

En cuanto al sexo siempre he sido bastante primario. Ahora me he dado cuenta de que dentro del sexo genital distingo dos tipos. En primer lugar preciso qué entiendo por sexo genital, -concepto que me enseñó un amigo psicólogo-: sexo genital es follar, -como diría mi madre-, para hablar mal y pronto. Como decía, en relación a este tipo de sexo, -pues hay otros-, considero la existencia de dos variantes, a saber, el sexo genital externo y el interno. Ambos tipos me gustan, a veces me apetece uno, otras otro.

El sexo genital externo es morbo a tope, olor a macho y polla tiesa a más no poder a punto de reventar, la leche se te sale por los oídos si no la expulsas de manera inmediata, en este tipo de sexo el compañero te empieza a sobrar cuando estás todavía lanzando la última eyaculación de esperma. De la otra persona te interesa, pues, su cuerpo, su boca, su culo, su rabo…

El sexo genital interno es morbo refinado, dulce embriaguez inodora, en el que la polla, el culo, la boca, etc. ya no son protagonistas solistas absolutos, sino miembros corales de una gran sinfonía; la leche está ahí, a veces hirviendo a punto de salir a borbotones, a veces a fuego lento calmada; ésta no tiene la imperiosa necesidad de desparramarse, lo mismo le da a veces salir que quedarse. Tu compañero sigue siéndolo después de la corrida, pues ésta, como vemos, no tiene el carácter diferenciador y conclusivo que adquiere en el sexo genital externo. La otra persona te sigue interesando después del sexo genital, porque apaciguado lo externo, aún queda lo interno.

Cuál tipo de sexo genital es mejor, defender aquí no pretendo. No considero a uno el acertado y a otro el erróneo. He descubierto que para mí son dos formas distintas de vivir la sexualidad genital. Últimamente ya no me considero, pues, tan primario.


Franso

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