domingo, 11 de abril de 2010

Resurección

¿Por qué este tío chilla tanto al correrse? ¿Qué le pasa? Me parece que exagera demasiado, tan poco ha sido para tanto. Debería haberme advertido, seguro que lo ha oído todo el edificio. ¿Cuánto llevaba sin correrse... años? Voy a limpiarme. ¿He dicho esto en voz alta? ¿Por qué no me responde? Voy a limpiarme, ¿quieres ducharte? Se ha quedado dormido, aunque no me extraña... parecía que lo estaban matando. ¿No estará muerto? Andr... Alber... ¿Cómo coño se llamaba? Oye, ¿estás bien? ¿Oye?, tío... ¿Habrá entrado en trance? Esto no me gusta un pelo, parece que se está poniendo blanco por momentos. ¿No habrá tenido los santos cojones de morirse en mi cama? Tranquilo, se habrá quedado dormido, exhausto; esto pasa. A mí me pasa a veces; después de un buen polvo pierdo la energía y me quedo frito... aunque no me pongo blanco. ¿Tú qué sabes? Si no te ves. ¿Pero qué hago hablándome a mí mismo? Bueno, dejaré que se relaje. Mientras me ducho se le pasará. ¿Mira que si está muerto? ¿A quién llamo, a la policía, una ambulancia... y qué les digo? ¡Joder!, que se despierte ya. ¡Estoy en la ducha! ¿Quieres ducharte tú? No, si al final... ¡Qué vergüenza! ¿Qué le digo yo a la policía?, si no sé ni cómo se llama. Puedo mirar en su cartera y mirar su DNI, y les digo que nos conocimos hace unos días y que estábamos empezando una relación... ¡¿pero qué inventas?! Hemos echado un polvo, se ha corrido y se ha muerto, ¡ya está! ¡Y qué manía con que está muerto! Voy a ver qué tal está. Aún no, me da miedo por si no se ha levantado y está frío y blanco y... ¿qué ruido ha sido ese? Menos mal, seguro que se ha despertado. ¡Uf! ya me veía yo llamando a la policía. No está en la cama, qué tío más raro. ¿Alberto? ¿Daniel? ¿Eh, oye? ¿Dónde coño está, y qué hacen todos los cajones de los muebles abiertos? ¡No me jodas! ¡¿Será cabrón!? ¡Hijo de puta! Yo pensando que estaba muerto. No, si al final tengo que llamar a la policía. ¿Y qué les digo? Desde luego, era menos humillante lo del muerto.

Roberto